Esa misma noche, en la habitación de Misha y Zacary, el rubio veía como su compañero de cuarto salía del baño vestido como si estuviese a punto de salir. Con una camisa negra de cuello alto manga larga, que le quedaba perfecta a su cuerpo, y un jean del mismo color que la camisa, algo entallado. Misha no entendía porque Zacary siempre vestía de n***o, y además porque usaba atuendos que cubrían perfectamente sus tatuajes, los cuales él suponía que debía mostrar, ya que según su opinión, esa era la razón por la cual se los había hecho, para ostentarlos cada vez que pudiera. —¿A dónde vas, Zac? — Pregunta Misha mientras abraza uno de sus peluches. —A una cita con Isaías — Responde el muchacho mientras comienza a rebuscar algo en una las gavetas. Misha que estaba sonriente, se

