Narra Adrien Nunca pensé que fuera tan difícil volver a respirar normalmente después de un viaje tan corto. Regresar a Asturias debería haber significado paz, rutina, el silencio al que estoy acostumbrado. Pero no. Vuelvo con el cuerpo traicionándome, con una mente que no se calla, con el recuerdo de una piel que nunca he tocado pero que siento como si la conociera desde antes. El problema tiene nombre, ojos grandes y una inocencia que no debería afectarme… pero que lo hace. He intentado convencerme durante toda la noche de que la distancia es la única salida. Lo repito como un mantra mientras atravieso el pasillo de la casa al amanecer, todavía con el cansancio del viaje pegado a la espalda. Tengo que evitarla. No mirarla demasiado. No pensar en lo que ya pensé. No imaginar lo que ya i

