Una mañana dónde Barney me había invitado a una fiesta y yo invité Arthur, para darle a conocer la razón por las cuales vivía en constate escasez de dinero, las fiestas se volvieron mi mayor manera de despilfarrar mi fondo familiar, es curioso que Barney nunca (a pesar que me insistió en que gastase mi fondo familiar de una manera atropelladora) pudo hacerme cambiar de opinión y me mantuve firme en no ir al banco y cometer esa estupidez, pero el que si logro convencerme, fue el muy maldito de Arthur, al convertirse en mi asesor, después de la muerte de mi abogado, me presento resoluciones que en mi vacía mente no sé me ocurría, lo que para mí ingenua mente era la aplicación en su máximo esplendor de la técnicas y estrategias financieras para escapar de las deudas, era nada mas que lógica racional y un muy sentido de perspicacia al hablar por parte de Arthur, sus consejos se volvieron en un momento para mí, santa palabra y lo que el dijera, yo acataba y aplicaba. El día que Arthur me comentó de la posibilidad de poder utilizar mi fondo familiar para invertirlo en hacerlo que generase para mí ingresos, o para usarlo para alivianar las deudas.