La hipoteca.
Capitulo V
Una mañana debía ir al banco a declarar impuestos, me desperté muy temprano antes de que se despertase Alice y me fui. A llegar al banco, me dirijo a caja y habló con el cajero, le doy mis datos y me dé una noticia que fue muy desalentadora, me cuenta que perdería la casa si pagaba una deuda de 3 cuotas qué ascendían a la cantidad de $20000 cada una, yo extrañado le digo yo adquirí esa propiedad pagada en su totalidad, a lo que el cajero me dice que el dueño anterior lo más posible debiese unas cuotas y esas deudas continúan con la casa y pasan a el nuevo dueño, por lo cual el dueño anterior debe decírselo al nuevo dueño, en ese momento recuerdo de que yo compré la casa no al banco sino a una persona el cual me dijo que tenía los papeles de la propiedad y eso me constató que él era el dueño legítimo de la propiedad. Me voy del banco y llamó a mi abogado y le cuento lo que me ha pasado, él me pide que vaya a su oficina y nos reunamos para charlar sobre el problema, me dirigí a la oficina y me encuentro con mi fiel y confiado abogado, el cual ha sido el abogado de mi familia y ahora se convirtió en mi asesor.