CAPÍTULO TREINTA (TURISTA CHINO)

1673 Palabras

Cuando no pude controlar los celos y el enojo, entré a su oficina, que era el lugar donde se había encerrado. Entré así sin más, sin tocar. No puedo explicar cómo me miró. No lo sé, su mirada, quitó todo el valor que había sentido por los celos. — ¿Qué quieres, Ianthe? Suspiré — ¿Estás bien? Negó. — ¿Te duele la cabeza? —Tuve un pésimo día y estoy necesitando de ti. — ¿Qué exactamente necesitas de mí? —Ven aquí— dijo abriéndome los brazos. Me acerqué a él y me abrazó con fuerza. Estuvo distraído todo ese tiempo que estuve en sus piernas abrazándolo. — ¿Quieres hablarme de lo que pasó? Negó —Preferiría no hacerlo. —Dioniso, mi amor, sabes que, si sacas lo que llevas dentro, todo será más llevadero —dije pegando mi frente a la suya. Pero él volvió a negar. —Algunos no funcionamos

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR