– Madre…estoy bien. – Te ha podido pasar algo, no todos los dioses son tan buenos como tú y yo. – Solo fue un tiempo, madre. No me pasó nada. – Pero ¿Y si te pasaba algo? Solo me preocupo por ti. – Pero madre, ya soy adulta. – Eres muy joven aún. – ¿Quién es muy joven? Mi madre se tensó notablemente y mi mirada fue a la voz detrás de ella. Mis ojos se abrieron al encontrarme con la diosa que minutos antes estaba espiando. Fruncí el ceño al ver lo tensa que mi madre se encontraba y con la misma tensión se inclinó, cosa que hice con mucha más fluidez. – Themis. – Señora Themis. – Deméter, querida, no tuve la oportunidad de saludarte adecuadamente en la ceremonia. Cuando supe que asistirías acompañada, no pensé que sería con esta hermosa ninfa. ¿No me la presentas? – Eh, sí…ella e

