Mientras las horas transcurrían velozmente, todos los demás habían regresado a sus hogares, pero Elena y Ethan decidieron quedarse hasta tarde. Ethan, al no tener planes, no tuvo inconveniente en prolongar su estancia unas cuantas horas más, al igual que Elena.
Elena y Ethan permanecieron en la empresa, revisando minuciosamente los documentos y las pistas que habían recopilado durante la investigación. A medida que profundizaban, descubrieron conexiones inesperadas entre los empleados y las operaciones de la compañía. Los archivos cifrados, las transacciones financieras sospechosas y los correos electrónicos encriptados se convirtieron en su enigma a resolver.
Elena, con su mente analítica, se sumergió en los detalles, mientras que Ethan, con su habilidad para ver el panorama general, conectaba los puntos. Juntos, formaban un equipo equilibrado y comprometido. A medida que avanzaban, también crecía su confianza mutua.
Una noche, mientras revisaban los registros de acceso al edificio, encontraron una entrada no autorizada en la madrugada. La cámara de seguridad mostraba a un individuo encapuchado, moviéndose con destreza por los pasillos. ¿Quién era esa persona? ¿Qué buscaba? Las preguntas se acumulaban, y Elena y Ethan sabían que estaban cerca de descubrir la verdad.
La tensión aumentaba, pero también lo hacía su determinación. Elena no podía evitar pensar en Martín y Rachel, preguntándose si también estaban involucrados o si simplemente eran víctimas inocentes. La línea entre aliados y enemigos se volvía borrosa, y Elena se aferraba a su instinto para guiarla.
Mientras la noche avanzaba, Elena y Ethan se sumergieron más profundamente en el misterio. La verdad estaba al alcance de sus manos, pero también lo estaba el peligro. ¿Qué más descubrirían? Solo el tiempo y su perseverancia lo revelarían.
Finalmente, tras algunos minutos de reflexión, Elena determinó que era momento de regresar a su hogar debido a la caída de la noche y la ausencia de Martín, quien se encontraba ocupado con Rachel. No podía quedarse por más tiempo allí debido a que a esas horas las calles comenzaban a ponerse peligrosas. Se levantó de su asiento y comenzó a guardar sus cosas, y Ethan, al verla, hizo lo mismo.
__ Creo que esto fue todo por hoy __ dijo Elena __ la verdad no pensé que trabajar contigo sería tan genial, pero lamentablemente ya tengo que irme a casa.
Elena y Ethan se despidieron en la entrada del edificio. La noche era fresca y el viento soplaba suavemente, creando un ambiente de misterio que parecía apropiado para la situación en la que se encontraban.
__ Cuídate, Ethan __, dijo Elena mientras se ajustaba la bufanda. __ Nos vemos mañana temprano para seguir con esto.
__ Igualmente, Elena. Descansa bien __, respondió Ethan con una sonrisa, aunque sus ojos reflejaban la preocupación que ambos sentían.
Elena caminó rápidamente hacia su coche, sintiendo una mezcla de adrenalina y cansancio. Mientras conducía de regreso a casa, no podía dejar de pensar en la figura encapuchada que habían visto en las cámaras de seguridad. ¿Quién podría ser? ¿Y qué buscaba en la empresa a esas horas?
Al llegar a su apartamento, Elena se dejó caer en el sofá, repasando mentalmente todo lo que habían descubierto. Sabía que estaban cerca de algo grande, pero también que el peligro era real. Decidió enviarle un mensaje a Ethan antes de irse a dormir:
__ Ethan, he estado pensando en la entrada no autorizada. Mañana deberíamos revisar las grabaciones de los días anteriores. Tal vez encontremos algún patrón o pista adicional. Buenas noches.
Ethan respondió casi de inmediato: __Buena idea, Elena. Descansa. Mañana será un día largo.
A la mañana siguiente, Elena se despertó temprano, lista para enfrentar otro día de investigación. Al llegar a la oficina, encontró a Ethan ya revisando las grabaciones de seguridad. Se unió a él y juntos comenzaron a analizar cada detalle.
Después de varias horas, notaron algo peculiar: la figura encapuchada había aparecido en varias ocasiones, siempre en la madrugada y siempre evitando las cámaras principales. Sin embargo, en una de las grabaciones, lograron captar un destello de algo en su mano. Al hacer zoom, se dieron cuenta de que era una tarjeta de acceso.
__ Esto significa que alguien de adentro está ayudando a esta persona __, dijo Ethan, frunciendo el ceño.
__ Exacto __, respondió Elena. __Tenemos que descubrir quién tiene acceso a esas tarjetas y quién podría estar involucrado.
La lista de sospechosos no era larga, pero cada nombre en ella representaba una posible traición. Elena y Ethan sabían que el tiempo se agotaba y que debían actuar rápido para desenmascarar al culpable antes de que fuera demasiado tarde.
Después de unas cuantas horas de investigación, decidió regresar a casa temprano, así que guardó sus cosas y antes de salir de allí se despidió de Ethan. Mientras iba saliendo de la oficina, vio cómo Martín y Rachel se dirigían hacia las puertas del ascensor, charlando y riendo plácidamente. Estaban tan concentrados en sí mismos que no se dieron cuenta de que Elena los veía irse sin mirar hacia atrás.
Al ver esto, Elena simplemente decidió ignorarlos y seguir su camino. Esta vez caminaba hacia su casa y el trayecto no era tan largo, por lo que pudo llegar muy rápido. Al hacerlo, decidió dejar sus cosas sobre el sofá e ir a la cocina en busca de algo para comer. Eran aproximadamente la 1 de la tarde, así que decidió ir a su habitación y tumbarse en la cama. Así pasaban los minutos como si fueran horas, la habitación estaba sumida en una tranquilidad total y Ana se encontraba en su habitación tomando sus clases. De pronto, la tranquilidad se vio interrumpida cuando empezaron a escucharse unos ruidos bastante molestos en la ventana, lo cual hizo que Elena se despertara con disgusto. Se levantó de su cama y se dirigió hacia la ventana para ver quién era el causante de aquel ruido molesto. Asomó un poco la cabeza y se encontró con Carlos.
Antes de que pudiera decir algo, Carlos perdió el equilibrio y cayó hacia adelante. Elena intentó retroceder, pero no fue lo suficientemente rápida. Carlos cayó sobre ella, y en el impacto, sus labios se encontraron brevemente. Ambos se quedaron inmóviles por un segundo, sorprendidos por la inesperada cercanía. Carlos se levantó rápidamente, sonrojado y disculpándose profusamente.
__ Lo siento mucho, Elena. No era mi intención __ dijo, claramente avergonzado.
Elena, aún un poco aturdida, se enderezó y trató de calmarse. __ Está bien, Carlos. Fue un accidente __ respondió, tratando de ocultar su propia sorpresa.