Elena y Carlos caminan juntos por las calles empedradas de la ciudad de cordelia. El aire está cargado de humedad y el aroma de las flores en los balcones. Las luces de las farolas parpadean, creando un ambiente mágico.
Carlos le cuenta a Elena sobre su pasado, cómo llegó a la ciudad desde un pequeño pueblo en las montañas. Habla de su amor por la música y cómo toca la guitarra en un pequeño bar local. Elena escucha atentamente, sintiendo que está descubriendo a alguien especial.
Llegan a la heladería y se sientan en una mesa junto a la ventana. Elena elige un helado de fresa y Carlos uno de chocolate. Ríen mientras se manchan los dedos con el helado derretido.
__ ¿Crees que Martín y Rachel encontrarán lo que están buscando? __ pregunta Elena, mirando a través del cristal hacia la calle.
Carlos se encoge de hombros. __ Quién sabe. A veces, las respuestas están justo frente a nosotros, pero no las vemos porque estamos demasiado ocupados buscando en otro lado. __ fue demasiado obvio.
Elena asiente. __ Supongo que tienes razón. A veces, la verdad está en las pequeñas cosas, en los gestos y las palabras.
__ Exacto __ dice Carlos. __ Y a veces, solo necesitamos a alguien que nos ayude a verlo.
Elena sonríe. __ Gracias por estar aquí, Carlos. No sé qué haría sin ti en este lío, a pesar de no saber casi nada de ti y de haberte conocido en tan solo dos días, eso ha sido suficiente para darme cuenta de lo buena persona que eres. Nunca cambies. __ Le dedicó una sonrisa cálida.
Carlos tomó la mano de ella. No sabía cómo sentirse, una completa extraña a la que había conocido en solo 2 días había logrado que su corazón reaccionara de manera inexplicable. A pesar de haberle mentido y a la vez serle completamente sincero, no sabía cómo sentirse. Nunca antes había experimentado este tipo de sentimientos, ya que todo en su vida eran muertes, drogas y asesinatos. Su vida como mafioso era complicada y nunca se había tomado el tiempo para el sentimentalismo.
Carlos sintió una mezcla de emociones que lo desconcertó. Por un lado, la atracción hacia Elena era innegable. Su sonrisa cálida y su forma de escucharlo lo hacían sentir comprendido y valorado. Pero también había miedo. Miedo de que ella descubriera su verdadera identidad, su pasado oscuro como mafioso. ¿Cómo podría explicarle que su vida estaba llena de secretos y peligro?
Elena apretó su mano, y Carlos sintió un nudo en la garganta. ¿Qué estaba haciendo? No podía permitirse involucrarse emocionalmente. No después de todo lo que había vivido. Pero, al mismo tiempo, no quería alejarse de ella. Era como si Elena hubiera desbloqueado algo en su corazón que había estado cerrado durante años.
__Disculpa, pero ya tengo que irme__ se disculpó Elena viendo la hora en su celular.
Carlos se levantó primero de su silla mientras la veía guardar sus cosas en su pequeño bolso.
__ Está bien, espero que hayas podido disfrutar de mi compañía, pero también espero no haber sido tan aburrido __ dijo mientras reía. __ Me alegra saber que pude calmar tu tristeza __ decía mientras le acomodaba un mechón del cabello.
__ Gracias por haberme brindado esta hermosa tarde lejos del dolor y las preocupaciones __ dijo mientras reía nerviosamente.
__ Déjame escoltarte hasta tu hogar __ se ofreció __. Es peligroso que una dama ande sola por las calles a este tipo de horas.
Carlos asiente, y juntos salen de la heladería. La noche está estrellada, y el aire sigue cargado de humedad. Elena se siente agradecida por su compañía mientras caminan por las calles empedradas. Aunque apenas se conocen, hay algo en él que la hace sentir segura y comprendida.
Carlos le cuenta más sobre su vida en las montañas, sobre cómo aprendió a tocar la guitarra de forma autodidacta y cómo encontró refugio en la música cuando las cosas se volvieron difíciles. Elena escucha con atención, sintiendo que cada palabra lo acerca un poco más a ella.
Cuando llegan al umbral de su casa, Elena se detiene. Mira a Carlos, sus ojos brillando bajo la luz de la farola.
__ Gracias __ dice con sinceridad. __ Por esta tarde, por escucharme y por ser tú.
Después de decir esas palabras, se despidió de Carlos y solo optó por entrar a su casa. Pero lo que no se imaginaba era que al entrar allí encontraría a Martín sentado en el sofá de la sala esperándola con una cara seria.
__ Parece que tuviste una tarde muy divertida, ¿por qué vienes tan sonriente? __ le exclamó con voz seria. __ ¿Dónde estabas y por qué no respondías a ninguna de mis llamadas?.
Elena ignoró sus palabras y solo tomó acción para ir a la cocina por un vaso de agua, pero fue detenida por Martín.
__ Te hice una pregunta __ exclamó Martín.
__ Ahora resulta que te preocupa saber dónde estuve toda la tarde y con quién __ le gritó Elena enojada. __ ¿Por qué no vas y le preguntas eso a Rachel?. A quien al parecer sí te importa lo suficiente como para herir los sentimientos de tu prometida delante de media empresa __ exclamó lo suficientemente enojada como para estar a punto de estallar en sollozos.
Martín, con una expresión tensa, observa a Elena. Sus ojos oscuros parecen perforarla mientras procesa sus palabras. La ira y la decepción se mezclan en su rostro. Finalmente, suspira y se sienta en el sofá, pasando una mano por su cabello oscuro.
__ Elena __ dice con voz grave __ no es lo que piensas __. Rachel y yo... hay cosas que no entiendes. No puedo explicártelo todo ahora, pero necesitas confiar en mí.
Elena lo mira con incredulidad. ¿Confianza? ¿Cómo podría confiar en él después de lo que ha visto y escuchado? Pero también hay una parte de ella que quiere creer en su prometido, que quiere encontrar una explicación lógica para todo esto.
__ Martín __ murmura __ necesito respuestas. No puedo seguir viviendo en la oscuridad. Si hay secretos, quiero saberlos. No puedo seguir así.
Martín se levanta y se acerca a ella. Toma su rostro entre sus manos y la mira a los ojos.
__ Elena __ dice suavemente __ te amo. Y haré lo que sea necesario para protegerte. Pero algunas verdades son peligrosas. No puedo arrastrarte a mi mundo sin consecuencias.