Luego de aquella noche, transcurrieron un par de días más hasta aquella sonada partida de Gabriela a Europa, junto a su esposo. Esta fue acompañada al aeropuerto por todos sus compañeros para así darle un último adiós antes de que se marchase. Mantuvieron conversaciones acerca de todo lo que se vivío en el último año, incluyendo el bochornoso caso de Albert Clark que para fortuna de todos, se había marchado para no volver. Al escuchar la llamada por el megáfono, todos se pusieron de pie y acompañaron a Gabriela a la puerta de abordaje y allí se despidieron de ella, con lágrimas en los ojos más de uno le dio el último abrazo a su compañera. Finn bromeó mucho con que al verse con su esposo este la follaría como si no hubiese un mañana, el pobre hombre no sabría que Gabriela estuvo bien ate
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