Suspiré, no sabía que hacer…Al final asentí en silencio. Lo que no esperaba es que se lanzará a comerme las tetas con su boca. Lo hizo tan rápido que no me dio tiempo a reaccionar. En un momento me tumbó boca arriba y se me subió encima. Agarraba fuerte mis tetas con cada mano y empezó a chuparme los pezones. Estos se irguieron y la oí gemir. Con dos dedos jugaba con ellos, haciéndolos rodar y apretándolos. Vaya con la mosquita muerta, pensé. Iba lanzada. Era una sensación peculiar, no notaba el subidón como cuando me lo hacía un chico, pero tampoco me notaba muy incómoda. Estaba pasiva, dejándola hacer… Ella seguía, me lamia toda. Pasaba su lengua desde el pezón izquierdo al derecho, apretaba con sus manos mis pechos, usaba sus dedos, estrujaba, apretaba, pellizcaba…se estaba dando un fe

