Anya . . Camino de un lado a otro mordiendo la uña de mi pulgar, estoy nerviosa. No me he vestido solo tengo puesta una playera de Rocco que bien podría usar como un vestido pues cubre la mitad de mis muslos. —Se que estás preocupada, todos lo estamos, pero al quedarte aquí solo conseguirás una anemia, debes comer algo— espeta Andrea. Se de sobra que tiene razón, debo de pensar en mi bebé, pero ahora no tengo cabeza para nada, no puedo dejar de preocuparme. «Díganle que soy Alondra y que soy la esposa de Leonel, estoy segura de que ella aceptará verme» «¡Anya, Anya sal!» Escuchamos la voz de una mujer, gritando mi nombre Andrea y yo nos vemos mutuamente, avanzó hacia el pequeño closet y tomo unos jeans y me coloco unos tenis, no me preocupo por cambiar la playera y me dejó

