Letalidad
Le habló en nuestro idioma, el único que nuestro grupo conoce, nuestro cogido, pero el parece confuso, quizá aún por su debilidad. Pero algo en su expresión me alerta que hay más de lo que me han ocultado, durante un minuto, mientras analizó sus microexpresiones, lo entiendo, claro que todas las señales estaban ahí, una parte de mi ya lo había intuido desde su extraño comportamiento.
Tiene una alteración de personalidad. Eso es lo que note extraño en el.
Voy. A. Ma. Tar. Lo.
Victor
Estoy tan cordinado a ella que se lo que ara a continuación, su mirada homicida, sus músculos tensos y en como jira como una brújula y Will retrocede, doy un paso al frente, pero es rápida, claro que si, se lanza a por el con su daga en mano, ella me esquiva, pues ya se ha adaptado a mi estilo de pelea y cuando Daniel y Drell intenta de tenerla, al primero le rompe la nariz, al segundo lo golpea el el pecho que cae incociente, quizá muerto, pero Will, idiota, está contra una esquina y antes de que pueda tocarlo, la atrapó con mis brazos y aunque se revuelve, no logro retenerla, lanza un golpe hacia tras, casi me da el la cara, solo que el siguiente me hace retroceder, cuando me da en el esternón y sin previo aviso, su daga me roza el torso, llevándose tela y por poco mi carne, aunque si deja un considerable arañazo de su daga.
– ¡Perra! – mi hermana sacó su arma y se la bajó de inmediato.
– Estoy bien.
– ¡Casi te mata! – con una señal le indico que no la provoque.
Me centro en Natalia, que está ahí sin remordimiento alguno por casi matarme.
– Si praedam meam tetigeris, ne speres te incolumem evasurum (Si te metes con mi presa, no esperes salir ileso) – Latín, uno de los dos idiomas muertos que se.
– Matarme no te va salvar – ambos sabemos que hablo del sexo, mi única arma contra ella – Will no importa aquí, deja al hombre, por ahora, tu amigo importa más.
Me observa, encorvada todavía, se endereza y guarda su daga tras su espalda, mira con veneno a Will, prometiendo muerte y se jira ignirandome deliberadamente.
El terror
Los hombres me dan lástima, van por el mundo creyéndose los mega hombres, valientes, fuertes, con un ego más grande que su pene, pero ponles un depredador real y se mean encima. Cómo Will que se achica con cada mirada, antes lo respetaba por eso, casi lo puso a la altura de Nick, ahora es mi juguete, está tan inquieto con mi presencia que no puede sostener la mirada, bastante patético.
La mano de Victor cae en mi muslo desnudo y distrae de mi entretenimiento.
– Detente.
Cómo si no fuera suficiente, no poder matar a ese inútil, Victor me ha tenido sin sexo durante una semana, solo porque casi lo mato, debería sentirse afortunado de seguir vivo. Simplemente es ridículo que en una semana no tenga ningún estímulo y faltar a mi palabra no es una opción.
– ¿Cuánto crees que puedes aguantar sin tenerme?
Lo dicho, hay hombres imbéciles y luego está el. No por lo imbécil, sino por lo ridículamente inteligente y como se adelanta a cada respuesta, oh como sabe contestarme deseando matarlo y aún así no hacerlo.
– Soy un hombre paciente cariño.
– No te noto muy seguro – Estoy por tocarle el rostro cuando detiene mi mano, claramente sigue molesto, pero no me rechaza, entrelaza nuestros dedos, besa mi dorso, todo sin apartar la mirada y se apoya en la unión con toda la naturalidad que posee, nose como con ese gesto puede provocarme más que la lujuria ardiente entre nosotros. Y lo sabe el maldito.
– Por favor deténgan se ahí – Erin parece que está por vomitar.
Nick está sentado en la cama, incapaz de moverse, al menos levantarse y caminar, que este paralítico y constantemente conectado al oxígeno, es un fastidio verlo así. Todo por culpa de ese cobarde de Dawson, si desde un principio estuviera enterada, Los Ivankov podrían haber hecho algo, quizá no con su parálisis de la cadera, pero si con sus pulmones, algo a lo que Víctor ya se hizo cargo.
– Por favor Erin, como si no supieras que…
Víctor toma mi rostro y me planta un beso para silenciarme, sabe que odio que haga eso, es su única forma de que no airee nuestra relación s****l frente a sus hermanos. Ashley no cuenta, siempre está de forma indiferente cuando está cercas. Pero me gusta incomodar a Erin.
– Deja de airar nuestra… – claramente se está conteniendo para no avergonzar a su hermano – intimidad.
– Gracias hermano – Parece genuinamente aliviado.
– Tu hermano parece un mojigato cuando escucha la palabra sexo entre nosotros.
Erin maldice, Victor se pellisca el puente de su nariz, mientras yo sonrió al salirme con la mía, pero dicha sonrisa muere cuando Nick empieza a toser ahogándose con su agua. Me a aproximo lo más rápido.
– Gracias – responde este y al sentarme asu lado, coloca una mano en mi muslo desnudo, Gracias ala maldita falda. Le limpio el rostro con un pañuelo. – Ya estoy bien.
Protesta, como yo, odio que cuiden de mi.
– Aún no estamos a mano – le apartó el cabello de la frente y su mano sube un poco más. Víctor se acerca a nosotros y me da esa mirada “de más vale que haga algo” “Ahora”
Con un suspiro de frustración, le quitó la mano a Nick de mi piel.
– ¿Encerio? ¿Desde cuándo no puedo tocarte?
– Desde ahora, tus manos dónde pueda verlas Rhys.
Le lanza una de sus miradas molestas a Victor y le golpeó la frente. Me volteo a ver.
– Comportate.
– No.
Me levanto. Tratando inútilmente que la desgraciada tela no suba más.
– Voy a cambiarme, no te mueras mientras regreso.
– Como si eso fuera a pasar – se atreve a tomarme la mano libre mientras Victor rodea mi cintura. Quien tira de mi para apartarme de mi amigo.
Al salir de las habitaciones de invitados, se cierne sobre mí en el pasillo.
– Le dirás a tu amigo, que deje de provocarme oh tú me las pagarás.
– Mmmm – Ronroneo subiendo mi rodilla sobre su pierna – ¿Y que aras si no?
El baja mi ascenso con su control intacto, al menos la paciencia que tiene, porque su erección es otro asunto.
– Pasarás otra semana, de malas y frustrada, yo no tengo prisa, sinceramente estoy disfrutando verte pasarla mal.
Que se pegue más a mi, solo recalca lo que ya sabe, quien va a sufrir va hacer el, una por hacerme esperar y otra por negarme lo que ya es mío.
– Como quieras.
Estoy por apartarlo cuando arraza con su boca, en un beso claramente es para provocarme, se pega tanto a mi, que puedo sentir cada parte de su deseo contenido, por como me besa, por como curva su cuerpo contra mi, por como todo me pide que le arranque la ropa y por las mismas razón que no se me permite tocarlo es que no lo hago. Se aparta sin aliento y se queda ahí, mirando su obra, consciente que nunca rompo mi palabra.
– No te tardes.
Masturbarme no es una opción y no porque no puedo, es porque si lo hago es por la satisfacción del momento, no por la liberación que no obtengo, siempre he sido de tener un pene entre mis piernas más que masturbarme. Someter un cuerpo es infinitamente mejor que hacerlo yo misma.
Y esa misma noche, Victor me demuestra porque lo odio, mientras me observa, sentado frente a nuestra cama, solo observando me, mientras no puedo tocarlo y dandome un placer que no me satisface.