Hariella y Hermes aprovecharon cada momento para recuperar el tiempo perdido con sus mellizos, Hera y Helios, quienes, a pesar de su corta edad, sentían una profunda conexión con sus padres. Ahora, como una familia unida, se dedicaban a crear recuerdos y a disfrutar de actividades que nunca antes habían tenido la oportunidad de compartir juntos. Una de las actividades favoritas de la familia era ir al parque cercano a su hogar. Era un lugar amplio, con verdes praderas y un pequeño lago donde los cisnes nadaban tranquilamente. Hermes solía llevar a Helios a pescar en el lago, enseñándole pacientemente cómo lanzar la caña y esperar a que algún pez picara el anzuelo. Helios, con su cabello rubio alborotado por el viento y sus ojos azules brillando con curiosidad, imitaba cada movimiento de s

