—Creo que dejé claro que a dónde voy no es asunto tuyo. Te dije que no estaba cerca de esa jodida y repugnante manada. —No permitas que descubra que me has mentido, Adrian, porque habrá consecuencias. Ella rueda los ojos antes de darse la vuelta y salir de mi oficina. Si ella deja el aquelarre de nuevo, será seguida. —Diosa, ella es un dolor de cabeza. —¿De quién hablas? —escucho a Prudence entrar a mi oficina. —Mi hermana es definitivamente un dolor de cabeza. Espero que entrar a mi oficina signifique que el hechizo de localización está hecho. —Lo está, pero no estarás contento cuando te diga dónde está. —Prudence, no estoy de humor para adivinanzas, así que solo dime. —Ella está en la Manada Scarlett Rose. —He oído el nombre, pero ¿por qué eso me molestaría? No tengo miedo a lo

