Dormir por las noches me estaba costando, las pesadillas eran muy frecuentes y todas tenían que ver con unas luces intermitentes mientras en el fondo escuchaba una voz femenina tarareando uh-oh. Sonaba como una especia de ritual humano mientras sollozos y gemidos acompañaban el proceso. —¿Está bien? —me preguntó al oír mis gritos. —¿Adam? —Sí, aquí estoy, solo tienes que seguir mi voz. —Tengo miedo. —No lo tengas, ellos no te ven ni tampoco me oyen. —No estoy segura de eso... Escucharon mis susurros y dirigieron sus miradas hacia mí, sus rostros eran impasibles y cubiertos de sangre. Empecé a caminar hacia atrás mientras intentaba huir, pero ellos fueron más rápidos y apenas me alcanzaron pude ver que en una mano llevaban un cuchillo y en la otra cabezas reducidas. —No le diré nad

