Búsqueda frenética

1672 Palabras

¡Ese hijo de puta! Sabía que no era un maldito inversor. Algo dentro de mí me lo decía. Ese tipo vino por Rachel, quiero lo que me pertenece. Pero no le voy a permitir que se interponga en mi camino. Debí seguirlos en cuanto los vi alejarse, pero esa metiche de su vecina me impidió que lo hiciera. Se apareció cuando menos lo esperaba y evitó que recuperara a mi mujer. Camino de un lado a otro, como perro rabioso y enjaulado. Tan solo imaginar que ese maldito está poniendo sus manos sobre ella me hace enloquecer. Salgo del auto, cruzo la calle y abro la verja. Desde anoche no sé nada de ella. No responde el teléfono local y las luces de su casa han permanecido apagadas. Lo sé, porque estuve vigilándola durante toda la noche. No me he movido de aquí desde hace casi doce horas, esperando a

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