12

297 Palabras

"Claro que sí", respondió. “Me gustaba la construcción y también tenía conocimientos en ese campo”. Se agachó en el suelo y empecé a ver un poco de su trasero mientras comenzaba a trabajar en el agujero. "Bueno, te dejo", comenté, dándome la vuelta un poco avergonzada. El sonido estridente del taladro comenzó a hacer su aparición. Intenté girarme un poco, pero lo ignoré. Las paredes rosadas desgastadas llamaron mi atención mientras me encontraba junto a un gran estante de color marrón, lleno de libros. La biblioteca era antigua y había sido heredada de su familia durante varias generaciones. El exterior estaba completamente hecho de vidrio y el interior contaba con numerosos estantes de madera. Suspiré, deseando perderme en algún rincón de aquel lugar. “Bueno, ya hice el agujero. Ahora

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR