Cap. 34 El dinero no compra el amor Leónidas Sin embargo, tan pronto como Amanda se despertó, no quería mi compañía. Realmente estoy tratando de hablar con ella, y el médico dijo que hablaría sobre el resultado de un nuevo examen, pero mi presencia fue negada, porque apenas entró el médico, ella insistió en que me enviara, porque él dijo que yo Leonidas, no soy nada como ella, y no necesito saber sobre su salud. Y aun así me dijo que le pidiera a su papá otra vez su maldito oso en escamas. Salí a hacer su pedido, pero volví yo mismo, con ese oso, porque aproveché y me quedé un rato con mis hijos, la bruja vieja, armó un escándalo, amenazó con llamar a la policía si no lo hacía. Déjame verlos. Después de casi tres horas, volví al hospital, porque no puedo dejarla sola. No es lo mismo.

