Época Victoriana! Lo abrazó con fuerza, él me está contando cosas de su madre, ¿Será que en verdad soy esa ninfa que él amaba? – Oye Samael, tengo hambre!– le digo mientras pongo mis brazos en su pecho alzando mi cabeza para verlo a los ojos. –Leila, eres hermosa.!- Me dice mientras con las yemas de sus dedos detalla mi rostro. –Gracias por llevarme a ese santuario. Desde que me llevaste ahí me he sentido mejor.– Le digo con una sonrisa. –Oye, quisiera contarte tantas cosas, pero aún no es tiempo – Entonces no lo hagas!– …–Yo esperaré a saberlo todo cuando tú creas necesario contarme, Samael. - Me acerco a el y ahora soy yo quien besa sus labios. El esta sin camisa mientras yo solo en ropa interior. Así que puedo sentir como sus manos acarician mi espalda y lentamente una de

