Me despido de los chicos y me voy caminando al pueblo, no es muy lejos. La última vez que vine fue cuando llegué y todo estaba muy apagado. "Daré un recorrido." pensé, aun es muy temprano y comencé a conocer el pueblo. - ¡Señorita muévase!- Grita un señor . volteo hacia arriba y veo como un piano está apunto de caer de segundo piso de un edificio, justo debajo de mi cabeza Me quedo paralizada. Siento como alguien me arroja lejos de hay, caigo recostada en el suelo y el encima de mi. - Hola- Le digo confundida. Aunque me pierdo en sus ojos son azules. - Hola, ¿estás bien?- Me pregunta mientras me ayuda a ponerme en pie. - Si gracias, me llamo Leila- dije dando las gracias. - Yo Miguel, ¿que hacías por qué no te movías?- El joven tiene vendada la mano derecha al igua

