Corrí entrando me al bosque, corrí sin mirar atrás mi pecho comenzó a dolerme mi garganta ardía y estaba seca, mis labios comenzaron a romperse, pero yo seguí corriendo sin detenerme.
Me profundice en la oscuridad del bosque, aunque todavía no anochecía, en realidad apenas pasaba de las tres de la tarde.
Las ramas secas golpeaban mi pequeña cara dejando marcas, tropecé con muchas piedras y raíces, eso no me detuve seguí corriendo.
Hasta que llegue a un pequeño arroyo, no miré atrás solo busque la manera de cruzar y ahí estaban, unas rocas muy bien puestas haciendo un puente de un extremo al otro.
Era prohibido cruzar el arrolló, habían muchos mitos sobre criaturas salvajes, monstruos que se comían a los niños como yo.
Por que mi mamá me pidió que corriera a esta parte del bosque, la verdad no lo se.
—Corre Lea, corre hacia el bosque cruza el arroyo, corre sin mirar atrás, encontrarás el muro y trepa lo como lo haces con los árboles.
—No, no mami
—Lea hija, corre por mi si mi amor; corre hasta ese muro pero en ningún momento mires hacia atrás, me lo prometes.
—No, no quiero mami… tengo miedo
—Cariño tienes que hacerlo, no te lo puedo explicar pero cuando estemos juntas de nuevo entonces hablaremos, pero ahora corre, corre sin mirar atrás, cruza el arroyo, trepa el muro así como lo haces con los árboles. Promete no mirar atrás.
—Lo prometo
Y fue en ese momento que comencé a correr repitiendo lo que mi madre me decía, una promesa es una promesa, corrí cruzando el arroyo corrí sin mirar atrás, corrí y aaaaaah…
Calabaza y Manzanas grite al caer contra el suelo, trate de ponerme de pie, pero mi pie derecho me dolía.
No me lo había roto pero si que me había dado un buen golpe, comenzó a inflamarse tan rápido, parecía una vejiga con agua.
No me juzguen, solo soy una niña de 5 años que no sabe por que su mamá le pidió que corriera a dónde tenía prohibido ir.
No entendía que estaba pasando, unos hombres llegaron a casa solo los vi de lejos.
No los conocía pero creo que mi madre si, ya que al verlos se escondió y me pidió que yo hiciera lo mismo.
Sabía que no eran buenos, uno de ellos golpeó a mi padre, yo quise salir corriendo hacia donde ellos estaban pero mi madre me detuvo y tapo mi boca
—shhh, lo se amor yo también quisiera ayudar a tu padre pero ellos son cinco y nosotros solo dos.
Miramos a mi que estaba en el suelo, se miraba molesto tenia los puños cerrados pero no hacía nada.
—Lea eres una niña muy inteligente y obediente, ¿obedecerás a mamá? — me pregunto con los ojos llenos de lágrimas, sabía que me pediría algo que no quería hacer.
—Si mami yo obedeceré..
—necesito que corras hacia el bosque prohibido.
Y ahí esta pidiéndome algo que no quería hacer, y aquí estoy ahora tirada en el suelo con los ojos cerrados mientras que las lágrimas salían, no miré atrás era una promesa me levante y camine sabía que debía correr pero mi pie estaba inflamado, comencé a escuchar ruidos en el bosque y entre en pánico.
—Corre Lea y no mires atrás— me dije para comenzar a correr en ese momento olvide mi pie creo que del susto hasta se me desinflamo.
Mi corazón estaba muy acelerado no sabia si por el pánico o por lo rápido que iba corriendo. —Corre — es lo que me repetía en la cabeza, no sabía cuánto había corrido pero estaba muy lejos de casa, quería llegar al muro pero no miraba nada a excepción de los árboles.
—Déjeme — escuche un grito y frene al ver dos tipos medios raros y uno raro completo. Uno de los tipos sostenía a una niña de la misma edad que yo.
—es humana — dijo el tipo que era completamente raro, tenía pelos en todo su cuerpo parecía mitad animal mitad humano.
—no huele a ellos — dijo otro yo me quedé en el mismo lugar viendo a la niña asustada.
— sans gravité — dije y los tres comenzaron a elevarse del suelo, el que tenía a la niña la soltó y ella corrió hacia mi.
—Corre tenemos que llegar al muro — tomo mi mano y me llevó con ella, pasamos junto a ellos.
—es una bruja— dijo el hombre peludo — están huyendo
—¿A caso crees que no nos hemos dado cuenta? — grito el tercero
Escuche como dieron un pequeño grito de dolor cuando estos golpearon el suelo.
—atrapen las, antes que lleguen al muro.
—El muro no está lejos — se convirtió en una loba blanca muy hermosa, detuve mi paso y me quedé en shock ella era una niña loba mamá me hablo sobre ellos — sube — hablo en mi cabeza.
—como haces eso — le pregunte y ella abrió sus ojos
—¿puedes escuchar mis pensamientos? — asentí con la cabeza
—Ahí están — grito uno de ellos
—Sube o nos atrapará — volvió hablar en mi cabeza subí y ella corrió, a lo lejos logramos ver el muro.
—no lo lograremos — dijo ella mirando hacia atrás cosa que yo no quería hacer, me concentre en solo mirar hacia adelante.
—Concéntrate en mirar hacia el muro no mires hacia atrás.
Le dije concentrando me en que las dos teníamos que subir ese muro
Comenzamos a escuchar unas campanas y ella corrió más rápido
—son los guerreros — dijo y vi como dos personas saltaban del muro convirtiéndose en lobos.
Ellos pasaron junto a nosotras eran mucho mas rápidos que ella, sus rostros mostraban enojo y eso me aterro.
—¿Hay alguna entrada? — pregunte cuando ella estaba más cerca del muro
—No lo hay solo los guerreros saben escalarla
—¿Cómo entras tu? — ella estaba afuera del muro así que tendría que haber una puerta o un pasaje.
—fue fácil salir, no pensé en como entrar.
—yo se una manera
—¿como?
—Solo cierra tus ojos y no dejes de correr hasta que yo te diga que pares.
—Esta bien
—cierra los ojos— le ordene y así lo hizo — sans gravité — pronuncié al estar a unos pasos del muro, ella sin darse cuenta corrió el muro como si fuera el suelo.
Llegamos al final de muro y ordene que se detuviera quedamos en la orilla del otro extremo del muro a un hilo de caer.
—Manzanas acarameladas, ¿Cómo? — dijo y pregunto fue divertido ver su expresión de perro asombrado aunque en este caso sería loba asombrada.
—Soy mitad bruja — dije lo obvió
—no hueles a ellas
—Princesa Atina, su padre…
—No hace falta que digas mas Gabriel, Atina sabes lo que haz provocado, tienes idea del problema que se avecina.
—Papá yo…
—yo nada, eres la futura alfa de la manada del sur y eres la primera que rompe las reglas.
El padre de Atina como el la llamó era un hombre muy guapo era muy alto o yo solo era una niña de 5 años, mi papá no era tan alto ni era tan guapo tampoco tenía esos músculos.
Se miraba molesto y sentí que debía ayudarla ella me cargo en su lomo para poder huir de los extraños.
Oh si esos hombres raros fueron despedazado por los guerreros, no quedó ni rastros de ellos.
—papá yoo..
—Basta Atina estoy muy decepcionado de ti, lo esperaba de tu hermano menos de ti.
Atina comenzó a llorar y yo sentí que tenía que ayudarla.
—Señor papá de Atina — hable con la voz temblorosa — su hija Atina solo me salvo de esos hombres malos.
—¿Quién eres tu? ¿Cómo te permites en faltarme al respeto?
Levantó su voz, haciendo que retrocediera.
—no le vuelvas alzar la voz —grito Atina todavía en su forma lobuna, colocándose delante de mí en forma de protección.
—Alfa, ella no es humana — hablo el tal Gabriel —tampoco es una de nosotros, no huela a vampiro.
—Atina aléjate de ella ahora mismo — ordeno el Alfa
Ordene a sus guerreros con señas para que me agarraran.
—No la tocaran —gruño ella protegiendo me
—Atina tranquila — le dije sobando su lobo
—Tu salvaste mi vida y yo te reclamo como mi beta.
—¡Atina!. Ella no es una de nosotros.
—Ella es la que vi en mis sueños padre, ella es la niña que siempre veo en mis sueños. ¿no te has dado cuenta?. Ella puede entenderme en mi forma de lobo tus guerreros no lo hacen. ¿puedes entender lo que digo Gabriel? Puedes decirle a mi padre que descuidasteis tu puesto y fue así como logre salir.
El Alfa miró a Gabriel muy molesto.
—¿Dónde estabas? Cuando mi hija decidió salir de la manada
—Alfa, no me e movido, no tengo idea de que lado salió la princesa Atina.
—pregunte por Rosemary.
—Que tal Rosemary
—Alfa, yo…
Gabriel agacho la cabeza y no se atrevió hablar, el Alfa me miró de pies a cabeza y luego a su hija.
—Vamos a casa, hablaremos sobre tu castigo y tu amiguita.
Bajamos unas gradas que además de angostas y altas me perdí al llegar al 50.
—¿Por que subir fue tan fácil? —pregunte y no se por que vi una sonrisa es su trompa
—¿puedes hacer que bajemos rápido? — me pregunto y no dude en decir mis palabras mágicas.
Caímos al suelo Atina y yo caímos de pie el Alfa y sus guerreros cayeron con sus pompas.
—Es una maldita bruja —dijo el Alfa mientras se ponía de pie.
—Yo se lo ordene — dijo mi nueva amiga al ver a su padre que se diría hacia mi y no para darme las gracias.
—Estoy trabajando en los aterrizajes — dije como si de un avión se tratara.
—Solo son dos mocosas irrespetuosas..
Cruzamos otro bosque este era más hermoso habían rosas, mariposas y se escuchaba el canto de los pajaritos.
Llegamos a un senderó que nos llevó a una carretera donde había unas camionetas muy lujosas.
El camino fue corto en unos cuantos minutos ya estábamos rodeadas de casas y personas.
—esta es la manada del sur —me dijo Atina ya compartida en humana tenia una bata puesta.
—¿son hombres lobos?— pregunte viendo a los que para mi eran humanos
—si, aquí vivimos alejados de los humanos, mi papá es el Alfa.
Le sonreí sabía acerca de los Alfa, betas, omegas y hasta de los vampiros mi madre se encargo de eso.
Claro nunca los había visto.
—Llegamos — hablo el Alfa de volviéndome al mundo ya que me había perdido en mis pensamientos.