Después de levantarme lo primero que hice fue entrar al baño y vomitar todo lo que estaba en mi estómago, me siento muy mareada y enferma, sí, acabo de pescar un resfriado, genial. Con la nariz roja y botando mocos por chorros, camino hacia donde estaba mi teléfono en la mesita de mi noche y le marco a la única persona que sé que me ayudará. - ¿aló? - escuché la voz ronca de Alex del otro lado del teléfono. - hola Alex... disculpa que te levanté a esta hora. - no, tranquila ¿Qué pasa? - ¿podrías venir a cuidar a Kai? me siento un poco mal y me duele todo - dije con la voz cansada. Escuché el sonido de las sábanas siendo movidas y luego escuché la voz de Jake maldiciendo. - ya voy, dame quince minutos - asentí con cabeza aunque sé que no puede verme y colgué el teléfono. Me volví a a

