El lunes había llegado.
Los días no habían sido tan malos para Levi, a pesar de que discutía con Niles continuamente por tonterías. Como el domingo por la tarde, ambos jugaron ajedrez y al ganar Niles, Levi se enfadó y lo acusó de hacer trampa, y en cuanto el chico lo ignoró, hizo un berrinche por haber sido ignorado.
A Hero le agradaba Levi, le gustaba su honestidad y que dijera datos curiosos sin que nadie se lo preguntase, pero Levi lo trataba secamente y prefería verlo desde lejos. Se sentía realmente intimidado por la presencia Hero por lo que prefería mantener su distancia, tanto así que el chico aún desconocía el síndrome de Levi.
Eran las seis de la mañana, su primera clase comenzaba a las ocho, dos horas para prepararse era muy poco tiempo para Levi. Ordenó su cama con cuidado, dobló y desdobló su uniforme, limpió sus zapatos y colocó algo de música clásica despertando a los demás.
—¡Son las seis de la mañana!— espetó Niles tapándose la cabeza con una almohada.
—Sí, lo sé—Levi sonreía mientras ordenaba la ropa del closet por color.
—Lev, tengo sueño—murmuró Zabbad estando adormilado, quien detestaba ser despertado tan temprano.
—¡Apaga esa mierda!— gritó Niles.
—¡Zabbad! ¡Niles acaba de decir una grosería!—acusó. El moreno le lanzó una almohada a Levi y otra a Niles.
—¡Zaddie!— protestó, Landon le tiró otra almohada a Levi—Bien, ya entendí— Apagó la música quedando todo en silencio, los chicos volvieron a dormir y él no tenía ni pizca de sueño. Se acomodó sus pantuflas de perrito, tenía puesto su pijama de batman y salió de la habitación sin que los demás se dieran cuenta.
No había nadie en los pasillos, observaba los extraños cuadros que colgaban de la paredes, no le encontraba mucho sentido a la decoración del internado así que no le dio importancia, sólo siguió caminando sin prestar mucha atención por donde iba.
Sin darse cuenta chocó contra alguien y terminó en el suelo.
—¿Estás bien pequeño?— Levi al levantar la mirada se encontró con los ojos verdes y bonitos de Hero. Rápidamente desvió la mirada para no tener que mirarlo a los ojos.
—Define bien—espetó, Hero rió y le extendió una mano, levi la tomó y se levantó.
—¿Por qué estas despierto tan temprano?
—Siempre despierto a esta hora, y los chicos me sacaron de la habitación—se quejó, hizo un puchero y se cruzó de brazos.—¿Tú que haces despierto tan temprano?
—Salí a trotar— señaló su vestimenta deportiva—Ven conmigo a mi habitación, así no estarás vagando por ahí— Levi pareció dudarlo, su madre bien le había educado para que nunca acompañase a extraños, aunque él ya no era un extraño, era Hero.
—Bueno, está bien—aceptó. Caminaron hasta la habitación de Hero. Era tan grande como la de ellos, al parecer todas las habitaciones de los chicos eran azules y verdes, cosa que molestó a Levi, no soportaba esa combinación de colores. Pero a diferencia de las demás habitaciones, en la de Hero había una sola cama—¿Por qué no tienes compañero? ¡No es justo! Yo no quería compañeros.
—¿No te agradan Landon y Niles?—preguntó mientras se sacaba la sudadera, quedando en una camiseta negra.
—Los soporto, pero no me gusta la gente—explicó con mala cara. Estaba parado en medio de la habitación como si tuviese miedo de tocar algo.
—¿Quieres sentarte?—Hero señaló el sofá, Levi lo miró por unos segundos como si dudase en hacerlo.
—¿Si me siento en ese lugar siempre será mi lugar?—preguntó mientras se acercaba al sofá y esperó a que Hero respondiese.
—Sí, supongo...—respondió un poco extrañado por esa pregunta. Se acercó al mini refrigerador de la habitación y tomó una soda.
—No me sentaré si no confirmas que éste es mi lugar—soltó Levi y se cruzó de brazos.
—Bien, ese siempre será tu lugar—Lev sonrió y tomó asiento— ¿Quieres una soda?
—No tomo nada con azúcar procesada antes de las siete, es desagradable—respondió. Hero se sentó junto a él, Levi se le acercó y tocó su cabello estando un poco confundido.
—¿Te gusta tocar el cabello de la gente?—murmuró con una sonrisa a lo que Levi negó.
—Es que tu cabello es curioso—dijo y se alejó volviendo a su asiento—¿Tienes novia?—Preguntó repentinamente haciendo que Hero se atragantara con su soda. Le había agarrado desprevenido.
—No ¿Y tú?— Levi frunció el ceño— ¿No te gustan las chicas?
—No me gustan las muestras de afecto ni el contacto físico exagerado, aplica para todos.
—Se nota que eres un amor...—bromeó el ojiverde siendo sarcástico.
—No soy un amor, te acabo de decir que no me gustan las muestras de afecto.
—Tú debes de aprender más sobre el sarcasmo...
—¿Qué hora es?— preguntó ignorando el comentario del rizado, Hero miró la hora en su teléfono.
—Son las 06:30— Levi abrió la boca exageradamente y se levantó rápidamente— ¿Sucede algo?
—¡Es muy tarde!—exclamó, abrió la puerta pero se detuvo antes de salir—¿Sabes dónde queda mi habitación? —Hero asintió, se levantó y salieron.
Caminaban en silencio por los pasillos, pero a Hero le costaba no hablar, menos si iba acompañado de alguien que le agradaba (Y que por ser Levi, le daba curiosidad).
—¿Te gustan los deportes?—el ojiazul negó— ¿Qué cosas te gustan?
—Me gustan los súper héroes, la música clásica, el orden, soy todo un personaje— Hero asintió sonriente.
—Vaya que sí...— se detuvieron frente a la habitación de Levi— Es aquí, nos vemos Lev...
—Ajá—Levi entró a la habitación y le cerró la puerta en la cara, dejando a Hero muy sorprendido. ¿Acaso era que él no le agradaba a Levi? Aunque si lo pensaba bien, parecía ser que ese comportamiento odioso de Levi era hacia todos (Todos excepto Zabbad). Se fue de ahí sin dejar de pensar en la extraña actitud del chico.
En la habitación, Zabbad abrazó a Levi apenas le vio.
—¡¿Dónde estabas?!—preguntó preocupado, Levi se alejó una par de pasos de él.
—Con Hero, ya que ustedes me lanzaron almohadas—se quejó estando un poco molesto, se cruzó de brazos y entró al baño ignorando a los demás chicos.
Para cuando estuvieron listos, Levi estaba de muy mal humor. El uniforme constaba de una camisa de botones blanca y de cuadros azul, un pantalón azul casi n***o y un suéter del mismo color. Levi odiaba los uniformes y la idea de tener que lucir igual al resto, además de que el uniforme de su antigua escuela le gustaba. Pero aún así tampoco le veía sentido a seguir resistiéndose.
Llegaron a la cafetería, el bullicio del lugar atormentaba a Levi, quien era sensible a ruidos fuertes, así que se se aferró del brazo de Zabbad y se sentaron en la misma mesa de siempre. Levi la había declarado su mesa puesto a que él necesitaba tener una rutina o podría sentirse ansioso.
—Iré a pedir tu desayuno—avisó el moreno mientras se levantaba y Levi asintió, sacó un cómic de su mochila y se dispuso a leerlo mientras esperaba. Zabbad sabía que seguía molesto por lo de temprano—Lev...
—Está bien—dijo sin levantar la vista del cómic. Para Zabbad era fácil reconocer los sentimientos de Levi aunque este no sea expresivo, lo conocía perfectamente.
—Nosotros también vamos—avisó Niles. Tanto él como Landon se levantaron de sus asientos y acompañaron a Zabbad.
Levi leía el cómic sin percatarse de su alrededor, así que no notó a las tres chicas frente a él hasta que una ellas carraspeo la garganta, dejó el cómic y notó que una de ellas era Gisselle, la chica que había hablado con ellos ayer.
—Hola bebé—habló la rubia con un tono de burla.
—Hola Giselle—Levi le sonrió tratando de ser amable, recordando las veces en que Zabbad le decía que debía de serlo. Aunque el apodo de "Bebé" le parecía muy desagradable.
—¿Qué es eso que tienes ahí?— ella estiró la mano para tomar el cómic, Levi lo tomó y lo escondió tras de su espalda.
—Es un cómic edición especial de batman, no me gusta que toquen mis cosas, lo siento— Las amigas de Gisselle soltaron una carcajada—¿Ustedes quienes son?—preguntó mirando a las otras dos chicas y sintiéndose intimidado.
—Soy Sabrina—respondió la otra rubia, Levi extendió su mano y ella lo miró burlona mientras estrechaba su mano, cosa que Levi no notó por obvias razones.
—Soy Kendall—se presentó la última de las chicas, esta tenía el cabello largo y n***o.
A Levi le recordaban a las chicas populares de las películas para adolescentes, algo así como Chicas pesadas.
—Ustedes me recuerdan a las chicas populares que salen en las películas, ya saben, esas que no pueden faltar en lugares como este, de esas que siempre aparecen en las películas y son anoréxicas y adictas al coito... Aunque no digo que ustedes sean anoréxicas, yo las veo bastante sanas.
—¿Quién diablos te crees que eres para hablarnos así?— espetó Gisselle y Levi se sintió muy confundido ¿Acaso había dicho algo malo?
—Me creo Levi, sólo soy Levi...—respondió con sencillez. Su mente rapidamente trataba de analizar el porqué las chicas parecían ahora enfadadas. Pensó en lo que dijo recientemente y en que tal vez no les había parecido gracioso—Ah, creo que yo...
—Eres un fracasado— espetó Sabrina.
—Fracasado no es un término que vaya conmigo, ya que el concepto de fracasado va para personas sin metas en la vida y que no sirven para nada, te recomiendo que leas un diccionario, yo lo hago siempre—explicó y Sabrina le miró ofendida, pero aquello era algo que Levi simplemente no podía entender.
—¿Qué hacen?—La voz de Hero llamó la atención de todos, se había acercado a la mesa silenciosamente. Tenía la corbata desatada, el pelo mojado y algunos botones de la camisa sueltos, traía su suéter en una mano y su mochila en la otra.
Se veía guapo, obviamente.
—Hola Hero—las tres chicas le saludaron y lo miraron sonrojadas.
—¿Lo estaban molestando?—preguntó un tanto serio, ellas negaron rápidamente.
—Sólo estábamos hablando ¿Cierto Levi?—preguntó Giselle en dirección al recién nombrado, lo miraba esperando a que este mintiese por ella.
—Sí, pero ella se molestó y quiso tomar mi cómic, no sé por que— contestó encogiéndose de hombros. Esa mirada inocente yendo de aquí para allá, tratando de pensar en porque esas chicas estaban comportándose así con él.
No eran personas muy agradables y Hero muy bien lo sabía, estaba seguro de que ellas no serían nada tolerantes con Levi y sea cual sea la razón de porqué es tan extraño. Así que sería mejor mantenerlas alejadas de él.
—Mejor vayanse—dijo sin sonar grosero, las tres chicas se fueron sin decir nada. Levi colocó sus manos en el pecho de Hero, arregló los botones de su camisa y anudó su corbata. Los botones y las corbatas sin hacer le causaban un poco ansiedad—Gracias...
—Tus rizos se ven raros... —murmuró con una sonrisa. Zabbad, Landon y Niles volvieron, saludaron a Hero y tomaron asiento. Zabbad le tendió su bandeja de comida Levi
—La fila era súper larga, por eso tardamos—explicó.
—Giselle estuvo aquí— avisó Levi a Zabbad, el moreno asintió sin darle importancia.—Supongo que querrás hablar con ella de nuevo.
—No te molestes Lev...— repitió Zabbad otra vez. Ya habían tenido esa conversación la noche anterior gracias a que Levi había tenido un ataque de celos.
—No estoy molesto, yo también hablo con otras personas—dijo, Miró a Hero y este le regaló una sonrisa— Hoy hablé con Hero, y ayer con Landon y Niles
—En realidad me gritaste en otro idioma...— murmuró el rubio y Levi rodó los ojos.
La primera clase de Levi era biología, clase que compartía sólo con Hero, Zabbad le dio miles de advertencias a Hero sobre si alguien molestaba a Levi. El rizado no terminaba de entender la necesidad de Zabbad por proteger a Levi, o sea, era obvio que Levi derrochaba inocencia, pero debía de haber otra razón de porque todos se esforzaban en protegerlo.
Al llegar al salón se sentaron juntos al final de la segunda fila.
La clase había comenzando y todos estaban en silencio escuchando lo que su profesor dictaba. Hero se había concentrado en tomar notas en su cuaderno hasta que se dio cuenta de que Levi mordía constantemente su lápiz, sus ojos recorrían el salón con nerviosismo y de vez en cuando los cerraba con fuerza. Parecía asustado.
—¿Estás bien?—preguntó en un susurro. Colocó su mano sobre la de Levi y este no hizo nada para quitarla.
—No, quiero irme—respondió en un hilo de voz, se levantó de su asiento y salió, los demás alumnos lo observaron salir. Hero sin pensarlo mucho se levantó de su asiento y salió tras él.
Afuera en el pasillo, Levi mantenía su espalda pegada a la pared, respiraba con dificultad y sus ojos azules brillaban gracias a las lágrimas que amenzaban con dejarse caer.
Hero no podía evitar querer ayudar a alguien que se veía en problemas (Aunque no era una persona muy sentimental) y con Levi no sería la excepción.
—¿Levi?—Hero se acercó y tocó su hombro, el chico abrió los ojos y la lágrimas comenzaron a caer.—¿Por qué lloras?
—¡Porque sí!— dio un fuerte pisotón haciendo una pataleta—¡Quiero irme!— Hero no supo que hacer, así que lo rodeó con sus brazos y dejó que llorara en su pecho. No sabía si eso funcionaría, pero no tenía más ideas —¿Por qué me abrazas?—preguntó entre sollozos y sin tener intenciones de devolverle el abrazo.
—Porque es lo único que se hacer cuando alguien llora—respondió.
Levi era al menos unos muchos centímetros más bajo que Hero, su rostro quedaba en su pecho y aunque no correspondió su abrazo no se alejó hasta que se calmó.
—Eres raro...—comentó al alejarse del rizado.
—Tú también lo eres.
—A mí me queda lindo— dijo encogiéndose de hombros, sacándole una carcajada al chico de ojos verdes.