Capítulo dieciocho [Lo quieres]

1915 Palabras
—Bien, espero te haya gustado nadar— dijo Hero apenas entraron a la habitación, Levi suspiró y se dejó caer boca abajo en la cama sin importar que aún estaba mojado. —Me ahogué en una piscina de niños—murmuró, Hero rio y se acercó a él, se acostó junto a su cuerpo en la cama sin antes haber echado una mirada a la forma en que su traje de baño se adhería a su redondo trasero. Hace ya algunas semanas que no tenía relaciones con nadie, pensó en que simplemente no lo hacía porque pasaba la mayor parte de su tiempo con Levi y aquello no era problema para él. —Animate Levi, mañana podremos intentarlo— Levi se quejó y enterró el rostro en las almohadas. El rizado comenzó a sacudir a Levi por los hombros, el castaño sólo volvió a quejarse. —Quiero dormir. —Bueno, pero al menos ve a bañarte, no dormirás así— Levi bufó y se levantó de la cama, tomó una toalla y se adentró al baño con pasos pesados. En el trayecto de la cama al baño Hero no dejó de verle el trasero a Levi hasta que este desapareció de su vista. ¿Cómo era que ese mocoso que no movía ni un dedo por ejercitarse tuviese un cuerpo tan atractivo? Sobre todo por sus piernas y su trasero. Trató de alejar esos pensamientos de su cabeza, no podía pensar en Levi de esa manera. Adoraba todo él, su inocencia, las tonterías que hacía y la forma en la que arrugaba la nariz cuando se enfadaba, su risa histérica cuando se burlaba de Niles, y las arrugas que se formaban en sus ojos cuando sonreía eran preciosas. Absolutamente todo de él le gustaba, no podía simplemente arruinar su inocencia pensando en él sexualmente, pero las veces en la que Lev se sentaba en su regazo o se desvestía frente a él era imposible no hacerlo. Pero no haría nada hasta que Levi le diese su consentimiento y estuviese 100% seguro. Además... Estaba el tema de que se le había confesado. Levi había tomado la valentía de decirle que le gustaba ¿Y qué había hecho? Nada, se quedó como un idiota sin saber que decir aparte de un "ya sabía" ¡Santo cielo! Esa era una tremenda metida de pata y no podía dejar las cosas así. —¡Hero!—se levantó de la cama y corrió hasta el baño, al abrir la puerta Levi estaba mojado, desnudo y sentado en el suelo de la ducha con una mueca de dolor. —¿Resbalaste con el jabón?—preguntó mientras tomaba una toalla y lo envolvía con ella, evitando ver su cuerpo desnudo. —¡Sí!—lloriqueo, Hero lo ayudó a levantarse, y lo llevo hasta a la cama. Pero al sentarse Levi hizo una mueca y se acostó boca abajo. —¿Te duele?—Levi asintió. —Tengo una crema para golpes en mi mochila—Hero tragó y fue en busca de la mochila, habían cosas como banditas, alcohol, algodones y la crema para golpes. Tomó el tubo de crema y se acercó a Levi, se sentó en la cama y fijó la mirada en su pomposo trasero. —¿D-dónde te duele?—Levi señaló la parte trasera de su pierna, un poco más abajo de su glúteo derecho. Hero tragó nuevamente. Le entregó la crema y se levantó de la cama.—Y-yo ah, iré a darme una ducha. Dicho aquello, caminó rápido hasta la ducha sin mirar atrás. Aun con la imagen de las piernas de Levi y su piel húmeda en su mente. Después de vestirse, Levi se cubrió con las sábanas hasta el cuello y cerró los ojos, estaba realmente cansado. Pero no pudo dormir hasta después de un rato, se había quedado pensando en lo mucho que quería a Hero, no podía evitarlo aunque lo intentara. Le gustaba que entre ellos hubiese una gran diferencia de altura, que lo escuchase cuando hablaba sobre libros o cosas que le importaban aun así el chico no lo entendiera. Sentía que Hero no sólo estaba entrando en su mundo, sino que también lo estaba ayudando a salir de ahí y se sentía incluido e importante. Y todo lo que había hecho por él, llevarlo hasta florida para que fuesen al parque al que siempre había soñado ir, era mucho que decir. Estaba seguro de que Hero lo quería y viceversa. Sintió cuando el rizado salió del baño, abrió los ojos y vio como este se quitaba la toalla. Estaba desnudo frente a él. Quiso cerrar los ojos pero sólo lo observó vestirse frente a el sin que este se diese cuenta. Sus ojos recorriendo sus piernas bien formadas por el fútbol, lo blanca que era su piel y aquellos dibujos hechos con tinta negra que cubrían algunas partes de su cuerpo. Tenía una espalda ancha y formada que por le resultaba atractiva. El chico en general le resultaba atractivo. Hero se acostó junto a él y lo abrazó. —Se que me estabas mirando Lev—murmuró en su oído, con su aliento caliente chocando contra su cuello. El ojiazul entró en pánico y comenzó a roncar, creyendo que eso sería suficiente para resguarda su mentira— También sé que no estás dormido. A la mañana siguiente Levi y Hero se vistieron y pidieron un taxi para ir con los chicos al mundo mágico de Harry potter. La emoción de Levi era tan grande que prefirió ir desayunando en el auto. El golpe en su pierna aún le molestaba, aunque sólo era un moretón violáceo que prefirió ignorar para poder ir al parque. La vergüenza que había sentido de que Hero lo descubriera viéndolo desnudo aún seguía presente, el mismo Hero lo notó en cuanto salió de bañarse y Levi se fue nervioso de la habitación. —¿Llegamos?— preguntó el ojiazul nuevamente. —No Lev, aún no hemos llegado—habló Niles. Levi bufó y se cruzó de brazos. —Mejor toma tu libreta y anota lo que haremos primero—sugirió Hero, Levi tomó su mochila y sacó una libreta y un lápiz. —Primero tomaremos una cerveza de mantequilla... —¿Existen las cervezas de mantequilla?— interrumpió Landin— Eso ha de estar lleno de grasa. Levi lo miró mal. —Tú estás lleno de grasa—espetó. Los chicos soltaron un carcajada y Landon frunció el ceño. —Es músculo—se excusó. —No, no lo es señor papada—todos volvieron a reír menos Landon, Zabbad  lo abrazó y depositó un beso en su mejilla. —A mí me gustas así. —Llegamos—anunció el taxista, Hero sacó unos billetes de de su bolsillo y se los entregó al conductor. Levi saltó fuera del auto, frente a él se alzaba la entrada al parque, los ojos le brillaban y no pudo evitar el chillido de emoción que se escapó de sus labios. —¡Estamos aquí!—exclamó. Los chicos sonreían ampliamente al ver la expresión de felicidad en el rostro de Levi. —Bueno, vamos a entrar o nos perderemos el recorrido—dijo Niles. Al entrar había una fila de personas frente a un chico que llevaba una túnica negra puesta con el logo de una de las casas de Hogwarts. —Buenas tardes señores y señoras, vamos a empezar el recorrido— una chica con la misma túnica puesta comenzó a entregarle un mapa a todos los de la fila, otro chillido se escapó de los labios de Levi—Ya que todos tienen su mapa podremos ver que iremos primero al famosos callejón diagon. —¡Estamos yendo al callejón diagon!—murmuró Levi de la emoción mientras sacudía al rizado. —¿Qué hay ahí?— preguntó Niles —Es donde los magos hacen sus compras, espero ir a la tienda de ollivander por una varita. —Este será un largo día, ojalá no sea tedioso—suspiró Niles, Levi volteó a verlo mal. —Cuando tenga mi varita lo primero que haré será hacerte un Avada kedavra. Comenzaron a caminar, el famoso callejón era tan fantástico como Levi había imaginado. Era un replica exacta del que aparecía en las películas y descrito en los libros. —Iremos a la tienda de ollivander, por favor entre con cuidado y sin empujarse—habló nuevamente la chica que estaba encargada del recorrido. Levi comenzó a dar saltitos y a aplaudir. —¿Cuál varita vas a escoger?—preguntó Hero mientras tomaba la mano de Levi. Entrelazaron sus dedos y pensó en que sentía bien, él tener a alguien así a quien abrazar y dar mimos. —El mago no escoge la varita, la varita escoge al mago—respondió citando la frase que el mismo Ollivander había dicho en la historia. Entraron a la tienda, habían miles de cajas en los estantes todas llenas de varitas, un señor vestido con una cómica túnica de cuadros se acercó a ellos. —¡Hola amigos magos! ¿Quién vienen a comprar una varita? —¡Yo! ¡Yo!—gritó Levi como si fuese un niño, frente a ellos había un grupo de niños igual de chillones. —Bueno, acerquense al mostrador—el hombre contó a los niños—Incluyendo a Levi y tomó varias caja de los estantes, al menos veinte fue las que tomó—¿Quién será el primero? Levi se adelantó al frente. —¡Yo!—el señor sonrió y tomó una caja, la abrió, sacó una varita y se la tendió. —Esta es una varita de especial, dieciocho centímetros y esta hecha con pelo de unicornio. —Parece hecha de plástico—murmuró Landon, todos voltearon a verlo y gritaron un '¡Cállate!' —¿Cómo te sientes con ella?—preguntó el señor, Levi hizo una mueca. —Creo que quiero otra—el señor asintió, sacó otra varita y se la entregó a Levi. —Veinte centímetros hecha de cebo y escamas de dragón— Levi la examinó y negó. —¡Apurate viejo!—chilló una niña con moños que estaba tras de Levi, éste se volteó y la miró mal. —¿Has leído los libros de Harry potter?—la niña negó—¿Y viste las películas? —Solo he visto dos— respondió encogiéndose de hombros. —¿Cuál es personaje favorito?—ella se rascó la barbilla. —Dumbledore— Levi sonrió. —Aww, lastima que él muere en el sexto libro. Después de que Levi comprase su varita e hiciese llorar a la niña, Zabbad llamó a Hero y ambos se salieron del recorrido para hablar. Pues, como mejor amigo de Levi él debía de protegerlo, y no dudaría en alejarle de Hero si se enteraba que este le haría daño. —Entonces ¿Qué quieres hablar?—preguntó una vez que ya se encontraban lejos. Zabbad se cruzó de brazos y le miró a los ojos. —Hero, sé que eres una persona libre, lo he notado desde que te conocí hace unos meses—comenzó a decir— Y eres libre de hacer lo que quieras, siempre y cuando Levi no se vea afectado por ello, ¿Entiendes a lo que me refiero? Lo entendía, pero aun así negó. —A ti te gusta Levi, lo quieres— aseguró el moreno. Hero asintió mientras mordisqueaba su labio, no sé sentía muy cómodo siendo vulnerable—Pero también eres la clase de persona que no tiene nada seguro con nadie, rechazas cualquier invitación a tener algo serio y puedes terminar dañando a las personas. No negaría aquello, pues él siempre supo reconocer aquello de si mismo. —No haré eso con Levi —¿Qué me asegura a mí que no le romperás el corazón?—preguntó. —Porque no puedo alejarme de él, es extraño, pero me hacen sentir bien tenerlo conmigo. —¿Y cómo te sientes respecto a él? Aquella, había sido una buena pregunta. ¿Cómo se sentía él respecto a Levi? Bueno, cuando sonríe arruga los ojos de tal manera que hacen que luzca mas tierno de lo que ya es. Habla de cosas que nunca creí que me harían feliz pero lo hacen, por el simple hecho de que es él quien lo dice. Nos llevamos tan bien a pesar de que somos diferentes, y siento que disfruto mucho de él sin la necesidad de ponerle un dedo encima. Las pocas ocasiones donde nos hemos besado, siento como si estuviese dando mi primer beso, pues hay demasiada inocencia. —Creo que mi cabeza acaba de explotar. Zabbad sonrió, colocó una mano en el hombro del rizado. —Me alegra que lo quieras, pero recuerda que sobrará quien te parta la cara si dañas a Levi ¿Entendido? —Entendido—dijo con una sonrisa.
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