Capítulo ocho [¿Qué hay de malo conmigo]

2882 Palabras
Se encontraban en una cafetería retro que era popular entre las personas de aquel internado, pues no quedaba lejos de este. La decoración era de los años 50's/60's, había una rocola junto a la barra, el piso era de cuadros blancos y negros, había unas luces bajo la barra y hacía que el lugar se viese genial. Con la decoración y la música que salía de la rocola era fácil olvidar que estabas en el siglo XXI. —Entonces Levi ¿Qué te gusta hacer?—preguntó Jane. Ella sentía una gran curiosidad hacia Levi y su comportamiento inusual. —Me gusta leer, dibujar, estudiar y escuchar música—respondió con sencillez. Él podía ser una persona complicada y al mismo tiempo sencilla. —Eso es un poco aburrido ¿No crees? —preguntó, Landon le hizo una señal de que se callara. —No es aburrido, es muy interesante—espetó el ojiazul. —¿Juegas fútbol? —Levi negó sin mirarla, le dio un golpecito a Niles para que le tendiera otro color, lo había dejado a cargo de sus colores mientras él coloreaba en un libro de dibujos que su mamá le había dado. Aunque pareciese que Levi coloreaba aquel cuaderno de dibujos sólo porque era infantil, en realidad lo hacía para mantenerse en calma. Dibujar o leer en circunstancias como esas le ayudaba a estar distraído y en control, pues comer en lugares públicos le ponía nervioso. —Nada de eso—intervino Niles para ayudar al chico—Levi es bueno en otras cosas, como en hablar diferentes idiomas. —Sí, es genial—apoyó Landon. —¿Cuáles idiomas hablas? —preguntó Jane, Levi cerró su libro mostrando más interés en la conversación. —Aparte del inglés hablo Francés, italiano, ruso y Latín. Este año me dedicaré a aprender español— respondió y Jane lo miró impresionada. —Eso es genial—halagó. Una camarera se acercó a ellos con un carrito en donde traía sus órdenes. —Ya vuelvo con las otras órdenes—avisó. Levi tomó su pedido y comió en silencio. —¿Está bien que comas tanta azúcar? Anoche te pusiste como loco—habló Hero. —Depende la hora y la cantidad—aclaró Zabbad. —Sí, pues el metabolismo durante la noche es más lento, por lo tanto no quemo tan rápido el azúcar y acabo poniéndome algo hiperactivo. —Ustedes me hacen pensar que son una clase de matrimonio y Levi su pequeño bebé, Niles es el hermano del medio y Landon el hermano mayor—bromeó Jane. —Eso sería incesto ya que Landon y Zabbad están juntos—intervino Levi—Y eso sería muy desagradable e ilegal. —Sólo fue una broma... —murmuró Jane. —Vale—dijo encogiéndose de hombros. —Maldición, amo estos panqueques—gimió Niles mientras se llenaba la boca de comida. —No digas groserías Niles—lo regañó Levi. —Lo siento. La campanilla de la puerta de entrada sonó, desde donde estaban podían ver perfectamente hacia la puerta. Kendall, Sabrina, Giselle y otros dos chicos entraron. Sabrina al notar la presencia de Hero se acercó a su mesa dejando atrás a sus amigas. —Hola chicos—saludó tomando una actitud agradable, cosa que a más de uno en aquella mesa le confundió. —Siempre es un disgusto verte—habló Niles con una sonrisa falsa. Ella le miró disgustada. —No vine a saludarte a ti, vine a saludar a Hero—espetó—Ya que alguien me ha dejado de hablar por alguna extraña razón. —Sabrina, hablamos luego—habló Hero mirándola serio, no necesitaba un drama en ese momento. Habían tenido un rollo el año pasado que no llegó a ser serio porque Hero no se sentía cómodo con la actitud de ella. Pero aunque él había dejado las cosas claras, ella solía molestarlo a veces y tomar una actitud territorial. —Bien—se inclinó y besó la mejilla de Hero dejando una marca de labial rojo, le guiñó un ojo y se fue a su mesa. —Detesto a esa chica a todo su grupo—soltó Niles, con una expresión en el rostro de alguien que ha olido carne en descomposición. —Yo igual—apoyó Landon. Levi sacó un pañuelo de su bolsillo y limpió la mejilla de Hero hasta quitar el labial por completo. Una vez hecho eso, el rizado le regaló una sonrisa. Y como aquella sonrisa le pareció bonita, y no supo que más hacer, Levi se la correspondió. Después de comer todos volvieron al internado, los chicos ayudarían a Levi a llevar todas sus cosas a la habitación de Hero. Levi fue con ellos para asegurarse de que no rompiesen nada. Así que Jane y Hero se habían quedado en la habitación de este. No recordaba cuando había sido la última vez que había estado a solas con su hermana para hablar, pues a pesar de ellos tener una buena relación y ser hijos del mismo padre, nunca vivieron bajo un mismo techo. Por lo tanto casi no solían tener momentos como este. —Y bien—comenzó a decir su hermana mientras tomaba asiento en el sofá—¿Sales con Levi? Hero abrió mucho los ojos y negó rápidamente—Por supuesto que no, somos amigos. —Bien, porque ese chico derrocha inocencia, aunque es algo irritante—bromeó—También es obvio que es autista, aunque yo me inclinaría a decir que parece más un Asperger —Hero le miró sorprendido. —¿Cómo sabes qué...? —Estoy prestando servicio como ayudante en una escuela para niños con condiciones, reconocería a un chico con Asperger o con autismo desde lejos. —Me sorprendes... —Lo sé, ten cuidado con él—le advirtió mientras que lo apuntaba con su dedo índice. —¿Por qué? —Noté como lo mirabas—inquirió ella. —Lo conocí hace poco—dijo Hero restándole importancia y Jane se encogió de hombros. —Es suficiente para que te admire, y esa admiración se va a convertir en atracción, aunque creo que a ti ya te atrae él—acusó y Hero rodó los ojos con una sonrisa en su rostro. —Él no cree en el amor y en esas cosas, además Jane, sabes que no tengo tiempo para una relación.  Jane se echó a reír como si lo que hubiese dicho Hero fuese estúpido. —Las personas con Asperger no saben cómo expresar sus sentimientos, a veces ni saben qué diablos están sintiendo, se nota que ya te adora y cualquier cosa podría romperle el corazón. —Es sólo mi amigo Jane. —Como digas—dijo la chica dando por finalizado el tema—¿Y tú madre? —Está bien, ha estado mejorando—respondió. Jane le dio una sonrisa cargada de cariño. —Hero, no te agobies tanto, trata de disfrutar un poco. El chico le devolvió la sonrisa sin decir nada, puesto a que sabía que no iba a parar de agobiarse. Jane se fue un par de horas después y como Landon había salido con Zabbad, Niles y Hero se quedaron con Levi en la habitación. Se dispusieron a practicar con Levi la interpretación de gestos faciales. Para Levi, debido a su condición, se le era difícil interpretar las emociones de las personas a través de los gestos faciales que hacían. El gesto que más rápido reconocía era él de rodar los ojos y porque esa era su expresión favorita para mostrar su desagrado. —Bien, esto ya lo había practicado con mi psicólogo antes, puedo hacerlo—aseguró el ojiazul tratando de sentirse confiado, —Adivina como me siento—Niles frunció el ceño exageradamente. Levi ladeó la cabeza estando confundido. —Estoy entre enojado y con ganas de ¿Vomitar? —Hero se echó a reír. —Confundido—corrigió Niles. —Es así como me siento ahora—espetó Levi. —Bien, tratemos una vez más—animó Niles y puso cara de sorpresa. —¿Estás agonizando? —No—respondió mientras que Hero reía. Levi se dejó caer rendido en la cama de Hero, con sus brazos estirados y la mirada clavada en el techo. —¿Cuándo es tú cumpleaños Niles? —preguntó con la vista clavada en el techo. —El veinte de septiembre ¿Y tú? —El veinticuatro de Diciembre, ¿Y tú Curly?—preguntó en dirección a Hero, llamándole por aquel apodo que sacó de la nada. A Hero no le incomodaba, era tierno e iba con él. —El catorce de febrero, es genial que cumplas en noche buena—comentó. —Es aburrido cumplir el mismo día en que todos están pendientes de una celebración que es reforzada por empresas con el fin de tener más ganancias y engañar a las masas con la idea de un personaje gordo y viejo que se mete en las casas para darles regalos a los niños. La navidad es sólo una farsa—Niles lo miró con cara de horror. —Acabas de arruinarme dieciocho años de unas buenas navidades—murmuró y Levi se encogió de hombros. —De nada—respondió sin darle importancia. Al terminar el fin de semana llegó el lunes. Hero le había acompañado hasta la cafetería y le había dejado con Landon, Niles y una chica que al parecer era amiga del rubio. Hero tenía práctica de fútbol y Zabbad clase de artes, por lo tanto serían solo ellos cuatro. Al parecer, para Niles hacer amigos era muy fácil, era una persona imperturbable la mayor parte del tiempo y sencilla, bastaba con que fueses amable con él y le hicieras reír (Vale recalcar que Niles se ríe de todo) y él te consideraría su amigo. Todo lo contrario a Levi. —¡Hola! —saludó la chica. Era castaña, con una sonrisa de dientes blancos y perfectos, cejas tupidas pero bien sacadas y una nariz bonita. Era preciosa, y tenía una sonrisa que contagiaba a todos... A todos menos a Levi. Ella había estirado su mano hacia él en forma de presentación. —Soy Jessica—se presentó animadamente. —Levi Thompson—murmuró el chico, estaba concentrado leyendo un comic y no se sentía de ánimo para hablar con los demás. Había días en donde Levi era muy parlachín y se sentía cómodo hablando con los demás, pero también tenía días como este, en donde le provocaba estar callado y concentrado en algo que fuese de su interés. —Hoy pasé un día terrible—habló Niles. Levi le miró por sobre el cómic y antes de que el rubio pudiese continuar su historia Levi le interrumpió. —Si no nos afecta tu problema sería lindo que sufrieras en silencio—espetó tratando de concentrarse en el cómic, ya estaba de mal humor por no haber podido desayunar con Hero y que interrumpieran su lectura sólo lo empeoraba. —Que malo eres—le regañó Jessica— Vamos Ni, cuéntanos. Levi dejó el cómic sobre la mesa y la miró de manera despectiva. —¡No soy malo! Sólo digo que no me interesa su problema—dijo encogiéndose de hombros—Solamente quiero leer hasta poder ver a Hero—tomó el cómic nuevamente y siguió con su lectura. —Discúlpalo—intervino Landon tratando de solucionar la grosería que Levi no reconocía haber hecho. En un intento de bajar la tensión, Niles siguió con lo suyo. —Bueno, hoy... —Levi bufó, acomodó su mochila sobre su hombro, con su cómic en mano y se levantó de la mesa. —Iré a leer a otro lado, Niles, espero que tu problema no termine causándote depresión y te suicides, nos vemos después—soltó y se alejó hasta otra mesa vacía. No le gustaba tener que irse de su mesa por los demás, pero en ese momento sólo quería estar solo. —¿Qué diablos le pasa? —preguntó Jessica notablemente enfadada, le parecía mucha grosería de parte de aquel chico. —No es su culpa, te agradará con el tiempo, si no lo asesinas primero—Bromeó Niles, a quien en lo absoluto le afectaba la actitud de Levi. Aunque reconocía que había sido grosero, sabía que tal vez él mismo Levi ni siquiera se había dado cuenta de ello. Cinco mesas más lejos, Levi se entretenía con su cómic estando en su propio mundo. Pero una presencia de cabello rubio tomó asiento frente a él. —Niles, ya te dije que no me interesa saber si estás a punto de morir o no—espetó sin levantar la mirada del cómic, la chica carraspeo la garganta llamando la atención de Levi—Ah, hola Sabrina, me había confundido de rubio oxigenado. —¡Soy rubia natural! —exclamó ofendida. —Vale—dijo encogiéndose de hombros sin darle importancia. —Necesito que me hagas un favor... —comenzó a decir, pero Levi negó apenas la escuchó. —Hero dijo que no hiciera caso a nada de lo que tú o tus amigos dijeran—Sabrina frunció el ceño, Levi trató de analizar cuál sería su estado de ánimo según lo que Niles y Hero le habían hablado recientemente— ¿Tienes cólicos? —En serio que eres un estúpido y retrasado, sólo quiero que te alejes de Hero, desde que llegaste él ya no sale conmigo... O al menos que tú le digas que debería de estar conmigo... —No soy retrasado— cortó Levi, sus manos comenzaron a temblar un poco—Tú eres una tonta petimetre. —No sé lo que dijiste pero sé que acabas de ofenderme, sólo aléjate de Hero y de sus amigos, búscate un grupo de babosos retrasados como tú—escupió y George, el bully de la otra vez, se sentó junto a Sabrina. Le sonrió a Levi con malicia y le arrancó el cómic de las manos. —¡Eso es mío! —gritó Levi tratando de tomarlo de vuelta. —¿Y qué harás al respecto? —George rompió el cómic a la mitad, Levi furioso y en un arranque impulsividad le arrojó su bandeja de comida al chico ensuciando su uniforme.  Levi trató de levantarse para huir, pero George lo tomó de la mochila y lo hizo caer de bruces al suelo, un gemido de dolor se escapó de los labios del ojiazul. Trató de levantarse en un intento de huir nuevamente, pero George lo tomó esta vez de la camiseta y lo arrojó hacia sobre la mesa. Él y Sabrina rieron al ver las lágrimas de Levi. En un intento desesperado por escapar, Levi le clavó los dientes en el brazo a George, quien soltó un tascó de groserías y cuando logró que el chico le soltara le dio un golpe en la cara. Una rueda de personas se había formado para ver como George golpeaba a Levi. Sí, porque a cualquier colegio a donde fueses, estas cosas sucedían, los chicos animaban el abuso y la violencia, pero casi nadie se oponía ante ella para salvar de una situación así al más susceptible. —¿Qué diablos te pasa? —bramó Landon una vez que pudo hacerse paso para llegar hasta George, quien soltó al chico lastimado. Landon ayudó a Levi a levantarse del piso, en eso, Niles le tomó de la mano y lo sacó de aquella humillación. —¿Ahora vas a defender al retrasado? —se burló George. Landon, quien a pesar de su fuerte apariencia física siempre había sido tranquilo y no había participado en una pelea, se veía furioso. —No recuerdo haberte defendido a ti—todos soltaron un 'Uhhh' para incentivar la pelea. George se arrojó hacia él, pero Landon le dio un golpe en la mandíbula que lo hizo caer de espaldas... —Eres un gran imbécil por meterte con Levi ¿Acaso él te hizo algo? Claro, pero cuando ves a uno de tu tamaño te meas en los pantalones—Se dio la vuelta y se fue en busca de Niles y Levi. El rubio tuvo que llevar a Levi a la enfermería ya que su nariz no paraba de sangrar, y un par de profesores comenzaron a acercarse a la escena para dispersar a todos los alumnos y tomar control de la situación. ¿Qué hay de malo conmigo? Esa pregunta rondaba por la cabeza de Levi. Nunca entendió porque los demás siempre eran malos con él, ¿Acaso les había hecho algo malo? Él no quiso tirar su comida sobre George, se hubiese disculpado si él no lo hubiese golpeado. Pero para Levi las cosas nunca resultaban, la gente lo odiaba sin razón y aquello le afectaba. En la enfermería lo hicieron sentarse en una camilla. Landon, Niles y Jessica esperaban afuera por órdenes de la enfermera. Levi no paraba de sollozar mientras que la enfermera limpiaba la sangre de su rostro. Comenzaba a hiperventilarse y a hacer el movimiento que hacía con sus manos siempre que necesitaba calmarse. —¿Por qué te hicieron esto? —preguntó ella sintiendo una gran empatía por el chico. —N-no lo sé—gimoteo. Unos gritos se escucharon desde afuera, podía escuchar a Landon discutir con alguien, la puerta se abrió y Hero corrió a abrazarla a Levi, sin importar que empujó a la pobre enfermera. —¡Joven! —protestó ella. —Oh dulce criatura, mataré al imbécil que te hizo esto—dijo mientras le abrazaba, no le importó manchar su camiseta de sangre. Dejó que Levi llorara cuanto quisiera en su pecho mientras él sobaba su espalda. —Debe de salir de aquí para poder curarle las heridas—intervino la enfermera. Hero suspiró y se alejó de Levi. Ella tomó un algodón y volvió a limpiar la sangre. La puerta se abrió nuevamente, la directora entró y puso cara de horror al ver el estado de Levi, pero su rostro cambió al ver la sangre en el uniforme de Hero y pasó a ser una expresión de enojo. —¿¡Tú hiciste esto?! —preguntó exaltada. —¡No! Fue un imbécil de ultimo año llamado George—explicó y ella inevitablemente se sintió aliviada. —Bien, tú padre te mataría si le digo que te golpeaste a alguien. —Mireda, no necesito que me lo recuerdes—Levi se sorprendió al escuchar como Hero la llamó por su nombre con total confianza, pero se sentía muy tenso como para decir algo— Pídele a los chicos que están qué te expliquen lo sucedido—la directora le miró serio, con sus lentes cayendo por el puente de su nariz y salió sin decir nada más. Aunque la enfermera le insistió en que también se fuese, Hero se negó rotundamente y se quedó acompañando a Levi, quien estaba sobre la camilla con el rostro inexpresivo, pero aun así Hero detectaba la tristeza que desprendía. Se sentía furioso consigo mismo por lo sucedido. Había hablado con la directora sobre que Levi estaba siendo molestado por ese grupo de chicos que se creían dueños del internado. Mireda le había prometido que les daría una advertencia, y estaba seguro de que lo había hecho, pero con el tipo de personas que son esos chicos no le darían importancia a una advertencia. Era totalmente injusto y esperaba que mínimo expulsasen al idiota que lo golpeó. Pero como sea, en lo único en lo que podía pensar en estos momentos era en como se sentiría Levi y en estar para él.
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