Sonrío y niego con la cabeza mientras retomo la marcha; depósito el móvil en la cama. Recuerdo el insulto de Mónica y se me crispa la piel. Ella afirmó que ha visto a un hombre entrar en las noches a mi departamento. Si analizo la situación, ha visto al sujeto que me persigue, pero como es una vieja mal pensada se le cruzó en la cabeza que es un cliente mío. ¡Siquiera imaginó que alguien entraba para hacerme daño! No debería extrañarme, parece un ser sin corazón. Amargada y problemática. No sé en qué momento mis pensamientos han tomado el vertiginoso rumbo de pensar en el sujeto desconocido, al mismo tiempo que en el señor Ivanov. Por un lado me atemoriza el psicópata, por el otro presiento que aunque Ivanov se vea estricto, es un ser de luz que ha encendido una llama en mi oscuridad. Cer

