Esa mañana como las anteriores, Angela había despertado con una tristeza que intentaba disimular en su día a día. No había tenido noticias de Andrew en días, y de pronto aparece en la compañía en la cual ella laboraba como si nada hubiese sucedido, quizá no tenía derecho a exigir nada, al final no eran pareja, no sabía en realidad en que términos había quedado lo que sucedió entre ellos, pero por las palabras que Andrew le había dedicado días anteriores a desaparecer, ella albergaba la esperanza de ser algo más que una simple noche de pasión. — Buenos días, señorita, le serví el desayuno, su madre está preocupada por usted, le comenté que trabaja muchas horas. Angela se había quedado en casa de sus padres a petición de su madre, quien fue informada por la empleada de confianza de la muj

