Hoy como cada jueves era día de películas con mis amigos, así que aquí estaba, esperando en mí habitación a que se dignaran a llegar, unos minutos después fueron apareciendo uno a uno trayendo consigo infinidad de chucherías y comida chatarra. Como mi cama era bastante grande nos acomodamos todos en ella. Siete para ser exactos entre los cuales se encontraban. David un sexy morocho ojos cafés, Rita una rubia de senos pronunciados, Franky un ardiente pelirrojo ojos verdes, Lyla una morena, ojos verde cabello rizado, pamela chiquita cabello castaño y gran trasero, Alex un moreno ardiente ojos color verde y una servidora. Mi nombre es Pilar pero todos me dicen Pili.
Mientras veíamos la televisión me empezó a dar un calor infernal, así que les dije a mis amigos que iría a darme una ducha que prendieran el clima y nos veíamos en un rato, quince minutos después salí del baño con una toalla enredada en mi cabello y me encontré con la novedad de que ya solo estaban David, Lyla y Alex presentes. Me informaron que los demás se habían ido porque la película les había parecido aburrida y tenían tareas que hacer, mientras me cepillaba el cabello sugerí a los chicos cambiarla les dije dónde estaba mi colección y les pedí que eligieran la que ellos querían.
Ambos se pusieron a buscar algo que ver mientras que Lyla se puso a pintarse las uñas.
— ¿Cuál es está? — preguntó Alex mientras sostenía una película sin etiqueta en sus manos.
—Ni idea— Respondí — ponla y ya lo sabremos— alcance a decir. Me había entrado la curiosidad ya que si algo me gustaba era el orden, todas mis cosas se encontraban perfectamente acomodadas y no había disco libro o revista que no estuviese en su lugar. Así que lo más seguro es que alguien la haya puesto ahí.
—Ok veamos— dijo Alex entusiasmado— ojala sea porno susurro más para el pero aun así lo alcance a escuchar.
—Vamos nenas vengan acá o se lo pierden— grito David.
Nos volvimos a subir a la cama tomando los refrescos y las Sabritas mientras veíamos como daba inicio lo que sea que fuera eso.
La imagen se volvió negra y se comenzaron a escuchar los sonidos de lo que parecía una película de comedia. Las imágenes en la pantalla fueron cambiando reproduciendo efectivamente una película de comedia. Bastante divertida a decir verdad. Pasado un rato no podíamos parar de reír por las estupideces que hacían los protagonistas hasta que todo cambio drásticamente.
Una escena de sexo se empezó a reproducir en la pantalla trayendo consigo la emoción y excitación de mis compañeros. Mientras que Lyla y yo nos quejábamos. La escena porno seguía su rumbo, mientras a una que otra escena de comedia se colaba en la pantalla. Estaba bastante entretenida viendo lo que hacían en la película que di un salto cuando sentí como una mano se posaba suavemente sobre mi muslo apretándolo suavemente.
Voltee hacia mi derecha para ver si Lyla se había percatado de mi movimiento pero ella estaba demasiado centrada en la tele. Luego gire a mi izquierda y observe al intruso en mi piel. Una sonrisa torcida se plasmó en su rostro apenas pose mis ojos en él.
—“Estas loco” — Susurre evitando que mis compañeros se percataran de algo.
Su cabeza fue a posarse en mi hombro acercando su boca a mi oído mientras me decía.
—Tú solo disfruta— su manos siguió subiendo por mi muslos hasta posarse en la cinturilla de mis pantalones, acercándose más a mí.
Digo habíamos hecho esto decenas de veces pero nunca con compañía si algo nos distinguía era lo discretos que éramos con nuestra relación de follamigos.
Adentro su mano entre mis bragas posándola en mi monte de venus apretando suavemente, la presencia de mis amigos lejos de molestarme se podría decir que hasta me excitaba tanto que hasta tuve que morderme el labio para reprimir mi gemido.
Sus dedos recorrieron mis labios vaginales recogiendo un poco de la humedad que se estaba generando. —Mi niña esta cachonda— Susurro Alex, mientras acercaba su boca a mi cuello y lo empezaba a besar.
Me importo muy poco estar acompañada el maldito sabía muy bien como encenderme y conocía demasiado mis puntos erógenos. Tire mi cabeza a un lado para darle mejor acceso a su boca mientras él seguía besando, y mordiendo suavemente mi cuello. Mientras su otra mano recorría mi costado hasta llegar a mi seno, lo apretó con delicadeza por encima de mi blusa. Haciendo que mis pezones se endurecieran a su tacto.
—Alex— gemí quedamente cuando uno de sus dedos se introdujo en mi cavidad vaginal y comenzó a moverlo lentamente en un mete y saca rítmico. La película paso a segundo plano en ese momento ya que al parecer nuestros compañeros estaban en lo mismo que nosotros. Un segundo dedo se unió al anterior mientras que otro de ellos iba a presionarse en ese botoncito que tanto placer nos da a nosotras las mujeres.
Mi clítoris estaba completamente erguido y dolorido de necesidad. —Tócame Niña— me pidió Alex con su voz ronca por el deseo. Lleve mi mano a ese paquete que ya también conocía, y lo apreté en mi mano arrancando un gruñido de su dueños.
El decirme niña lejos de molestarme me gustaba él era el único que me llamaba así, lo mejor de todo era que no lo hacía como ofensa o porque me viera como una lo decía de cariño. Y a mí me encantaba ser su niña.
Me voltee hacía el quedando de frente mientras buscaba su boca y nos fundíamos en un beso cargado de sentimientos, esto ya no era solamente sexo y ni siquiera me di cuenta en que momento había cambiado, al parecer él también lo sintió ya que pegó su frente a la mía mientras sus dedos seguían acariciándome arrancando gemidos de mí.
—Te quiero mi niña— dijo con ternura. —Te quiero solo para mí—
Capture sus labios con los míos nuevamente mordiendo su labio inferior. —Sabes que me tienes mi niño— susurre pegada a su boca.
En menos de dos segundos quede pegada a la cama con el posado entre mis piernas. Con rapidez me ayudo a arrancarme la ropa y se deshizo de la suya, una maldición salió de su boca cuando se dio cuenta de que no tenía protección. Cerró los ojos fuertemente mientras recargaba su cara en el hueco de mi cuello y besaba mi clavícula.
—Lo siento mi niña, no tengo protección— susurro con pesar.
Atraje su cara a la mía dejando un recorrido de besos desde su barbilla hasta su oreja.
—En mi baño hay— dije mordiendo su lóbulo.
La sonrisa que me dio fue merecedora de ganar cualquier concurso.
Cuando voltee a mi lado Lyla y David ya no estaban no supe en qué momento se fueron.
Alex regreso con una tira de condones en su mano blandiéndolos cual bandera. Una risa salió de mi boca.
—Tantas energías tienes— pregunte con sorna.
—Contigo, nunca se acaban— dijo vehemente mientras se enfundaba en uno de ellos y se posicionaba entre mis piernas. Lo rodee rápidamente con estas, acercándolo lo más posible a mí. Mientras se introducía en mí lentamente.
Ambos gemimos con placer al sentirnos completamente compenetrados, sus besos y su caricias hacían a mi cuerpo estremecerse con cada una de sus embestidas mientras que estas aumentaban el ritmo. Cada vez más rápido, más profundo, más certero y placentero.
Sentía como todo mi cuerpo empezaba a tensarse buscando la liberación completa, nuestras respiraciones se aceleraban cada vez más, ya ni siquiera podíamos hablar y lo único que salía de nuestras bocas eran gemidos y susurros con el nombre del otro.
Alex empezó a moverse más rápidamente mientras que mi cuerpo se tensó y se relajó repentinamente. Llevando a una vorágine de sentimientos. Mientras el alcanzaba su liberación unos segundos después. Alcance a sentir como el líquido caliente se derramaba en el látex del condón.
—Te quiero mi niña— susurro enterrando su rostro en mi cuello mientras me abrazaba fuertemente. — Más que eso. Creo que te amo—