14. Por ella.

4799 Palabras
Las palabras de Emma me habían preocupado, ella no estaba muy complacida con la desafortunada interferencia de Monique en los asuntos de Bailey y para ser franca yo también creía que lo único que buscaba era llegar al padre a través de la hija. Mi mente divagaba en todo lo ocurrido y sobre todo en la abrupta propuesta de Owen, mientras revisaba como la mudanza subía la última caja al camión, tenía poco tiempo para tomar una decisión pues simplemente no podía llegar a Iberville solo para regresar al día siguiente. Pensé en la niñera y su sospechosa comida, aunque aún me resultaba increíble que alguien pudiera llegar al extremo de enfermar a alguien solo por un interés personal y más si se trataba de un bebé, la teoría de Emma no sonaba tan absurda y menos después de ver las reacciones de Monique ante mis cuestionamientos; realmente podía irme y estar tranquila de que Bailey estaría bien?, y desgraciadamente la respuesta era No. No tuve más alternativa que decidir quedarme, creyendo que todo estaría bien y que podía confiar en la palabra de Owen, así que me apresuré a llamarle a Emma, pues era la única de quien tenía su número. - Emma?!- afortunadamente me respondió casi de inmediato. - Si!? - Habla Cybill....... podrías comunicarme con tu hermano? - Por supuesto...... espero que sean buenas noticias. - Eso depende de él- a pesar de que tomé la decisión aún debía aclarar ciertos puntos con Owen para corroborar que quedarme era una buena alternativa. - Debería ir preparando tu habitación entonces!- dijó con mucho orgullo, yo no estaría tan segura aunque probablemente terminaría aceptando sin importar las condiciones de Owen. - No te adelantes! - Demasiado tarde!!!!- escuché un lejano grito. - Si?!- el cambio de voz me dejó en claro que ya estaba hablando con Owen. - Habla Cybill. - En dónde estas? y por qué te fuiste de esa manera?- me cuestionó muy indignado. - Te dije que solo tenía un par de horas antes de regresar a concluir la mudanza. - Al menos pudiste avisarme o despedirte, no crees?- me recriminó. - Pensé que ya te había quedado claro cuando decidí acompañarte. - Uhum.....y ahora, en dónde estás?- por qué sentía como si me estuviera cuestionando mi esposo? - En mi departamento todavía. - Y qué vas a hacer? - No tengo trabajo ni donde vivir...... tengo que pensar que va a pasar conmigo si me quedo. - Pensé que te había quedado claro que vivirás aquí y por el trabajo no te preocupes.......puedes volver al hospital. - Me hiciste renunciar, lo olvidas? - Yo no te dije que renunciaras..... - No, pero me perseguiste hasta que lo conseguiste!!! - Ok, eso fue tal vez..... quizá......un poco exagerado sin embargo, aún puedes recuperar tu antíguo puesto.....el único que sabe de tu renuncia es Noah, mientras tu carta no sea presentada al doctor Campbell nada es definitivo. - Por qué haces esto?- si, todo sonaba muy lindo pero yo no confiaba plenamente en la palabra del hombre que juraba odiarme por haber secuestrado a su hija. - Creo habértelo dicho.......por mi hija soy capaz de todo y ella te quiere, no importa si estoy de acuerdo o no, eso nunca va a cambiar, quiero que sea feliz y lo es cuando estás presente. - Dejarás que me quedé a su lado hasta que yo quiera? - Si. - De verdad, Owen?- alguien genuinamente podía cambiar tan radicalmente? - Uhummm......si- deseaba poder creerle, de verdad mi corazón lo necesitaba con desesperación, y Owen parecía muy seguro de su ofrecimiento que todo parecía un sueño. La linea se quedó en silencio unos minutos, ambos sabíamos que aun estábamos en la llamada gracias a nuestra respiración, era difícil luchar contra la inseguridad que me daba la decisión que ya había tomado, incluso antes de dejar la casa de Owen, y negarlo era ridículo. - De acuerdo!- respondi finalmente, rogando a cualquier deidad que me escuchara no estar cometiendo un error. - Bien- esa respuesta no parecía tan complacida como hubiera pensado, tal vez, él solo quería que yo me negara y así no ser el malo de la historia. - Lo hago por Bailey, solo por ella- no sé por qué sentí la necesidad de aclararlo?. - Lo sé- de nuevo Owen respondió secamente. - Bien......y ahora qué? - Ven a mi casa. - Tengo un camión de mudanza conmigo!!! - Si, lo sé......ese es el punto de una mudanza. - Estás seguro?, no llevó una caja de cartón. - Vi, lo que empacaste...... descuida, hay suficiente espacio y mejor apúrate..... Bailey esta desesperada preguntando por ti. - Si no hay más opción ......voy para allá- repuse aún considerando la posibilidad de no llegar a su casa y huir a Iberville pero Bailey me detenía, solo ella y evitar que su niñera intentara dañarla nuevamente como Emma y yo sospechábamos. - Bien- fue todo lo que Owen respondió antes de colgar la llamada, si de verdad quería que estuviera con mi Bailey por qué no sonaba nada complacido?, quizás solo fue un arrebato momentáneo y ya no podía retractarse frente a su hija sin causarle más dolor. Sin embargo, eso tendría que averiguarlo en los subsecuentes dias, estaba clara en que si notaba una incomodidad en él, por mínima que fuera, dejaría su casa y Chicago sin mirar atrás, al final sé que a mi niña le tomaría tiempo pero terminaría por acostumbrase. Así que emprendí el camino hacia la casa Danworth, despues de una exhaustiva negociación con el conductor del camión que sin importar la distancia quería su cobro integro, a lo cual no tuve más remedio que acceder. En la puerta de la mansión ya me esperaban Emma, Owen y una Bailey muy ansiosa que no dejaba de observar los carros que pasaban enfrente de la casa para asegurarse que fuera yo, pero en cuanto me vió bajar del automóvil se soltó de la mano de su padre y corrió inmediatamente hacia mí. - Mami, tadarste mucho!!!- expresó feliz abrazándome. - Tenía mucho que guardar, ratoncita. - Trajiste todo? - Si, cariño.....todas nuestras cosas. - Bien Mami!!!!- de verdad que estaba emocionada. - Bienvenida!!!- la segunda en recibirme fue Emma y lo hizo con fuerte abrazo. - Gracias...... estás segura que no va a sacar una escopeta y me cazara como a un venado?- le pregunté en un susurro al ver el inexpresivo rostro de Owen - No le hagas caso, es solo que no está acostumbrado a recibir visitas en la casa. - Y por qué no me lo dijiste antes?!- cuestioné con asombro pues nadie mencionó algo tan "insignificante" como eso. - No te preocupes......te quiere aquí junto a Bailey solo que no es una persona muy sociable y abierta..... pero solo tienes que ignorarlo......ven!- Emma me tomó de la mano para llevarme hasta la casa, pero justo ahora ya no estaba tan segura que venir fuera una buena idea- Owen, Cybill llegó!!!- dijó como si el hombre fuese ciego. - Si Emma, ya lo noté...... me alegro que no demoraras más- pero eso sonó más bien como sarcasmo, estaba por cuestionarle nuevamente sobre la certeza que tenía hacia su propuesta cuando Bailey nos interrumpió. - Ven mami, mira......te llevo a tu remacara!!!- estaba tan emocionada que se atropellaba al hablar, me alegra que Monique no estuviera presente si no esto se hubiera convertido en una clase de oratoria. - Si Bailey...... llevemos a Cybill a su cuarto!!!- expresó Emma igual de emocionada que Bailey, ambas me jalaron hacia el interior de la casa pero al cruzar frente a Owen pude notar que en su cara apareció una tímida sonrisa. Sin embargo, no me dieron la mínima oportunidad de hablar con Owen, cuando me dí cuenta ya estaba en el primer piso de la enorme casa entrando a una recámara tan grande como mi departamento. - Mami.... tú duermes aquí!- indicó Bailey obligándome a sentar en la suave cama. - Es una habitación demasiado grande...... quizás puedan acomodarme en algún cuarto de visitas- indiqué algo incómoda por dormir en las habitaciones familiares, después de todo solo era un periodo de prueba para mi. - Esta es la habitación de huéspedes!- repusó Emma muy sonriente al ver mi semblante. - Es....es...esto es ridículo!!!!- fue lo mejor que pudo expresar mi asombro. - Creíste que tú y tu camión de mudanza repleto de cajas cabrían en un cuarto más pequeño?!- cuestionó Owen con sarcasmo mientras entraba por la puerta. Lo miré fijamente con cierta molestia, no estaba teniendo la mejor de las bienvenidas, y me hacía sentir algo confundida, desde luego no esperaba que me recibiera de lo más feliz y agradecido pero si no me quería aquí para que hacer la propuesta en primer lugar?, además porque sonreía de ese modo cuando creía que nadie lo veía? - Quieres que me vaya?- pregunté muy directamente. - No mami......que se vaya él!- interrumpió Bailey abrazándome y mirando a su papá con enojo. - Por supuesto que no......- el tono de Owen se suavizó al ver la reacción de su hija- solo que no creíste que te íbamos a arrumbar en un cuartucho o si?...... además este cuarto lo escogió mi princesa, especialmente para ti.....no es así, preciosa?! - y con esa respuesta confirmé que efectivamente Owen me estaba utilizando para conseguir el amor de su hija y me sentí como una tonta por creer que había cambiado. Bailey asintió al cuestionamiento de su papá y me tomó de la mano para llevarme a recorrer la habitación, me mostró todo lo que había en este lugar indicándome que podía hacer con todos los muebles. - Si gusta mami?!- me preguntó juntando sus manitas y mirándome fijamente cuando regresamos a la cama. - Por supuesto que si, mi ratoncita. - Vamos a estar juntitas!!- gritó llena de alegría estirándose para que la cargara. "Es por ella", me repetía mentalmente para no salir de esta casa lo más rápido posible pues no era para nada la mejor decisión, pero mi niña no tenía porque saberlo, así que la cargué y la abracé para darle algo de calma. - Estás feliz, princesa?- cuestionó Owen acercándose a nosotras y sentándose detrás de mi. - Si......mucho!!- respondió muy contenta dejando que su padre la besara en su mejilla, ante lo cuál él sonrió muy complacido. - Ahhhhh......parecen una hermosa familia- repusó Emma haciendo un marco con sus dedos, Owen vió a su hermana con diversión mientras que yo no sabía que creer de estos dos. - Dejémos que Cybill se instalé ....de acuerdo?- preguntó Owen mientras intentaba sostener a Bailey pero ella aún no estaba del todo lista para ceder ante su papá. - No.......yo ayuyio a mi mami!!!- respondió alejándose de él. Owen fingió una sonrisa pero básicamente solo era una mueca con algo de desagrado, probablemente creyó que con traerme aquí bastaría y que yo abandonaria su casa de inmediato pero para su desgracia Bailey no era tan fácil de persuadir. - Puedo ayudar también Bai Bai?- intervinó Emma quien era la única que disfrutaba esta incómoda situación. - Tu si..... él no!- respondió Bailey señalando respectivamente a ambos. Owen se mostró frustrado peinándose la barba, él quería convivir con su hija y que ella pudiera quererlo y si, iba a ayudarlo, por el bien de mi niña, aunque me aprovecharia de la situación y de él. - Él también puede ayudar......por qué no le pedimos que traiga las cajas?..... qué te parece?- le pregunté a Bailey aunque a Owen no le pareció mi propuesta, lo pude notar en su mirada, con la que trataba de cuestionarme "qué diablos pasaba contigo?", pero debía ganarse mi ayuda y no sería fácil. - Si, el puede hacer eso!- pidió Bailey. Owen asintió y no tuvo más alternativa que acatar la petición, "el camino no seria sencillo amigo", pensé, le tomó poco más de una hora subir con la mayoría de las cajas, todas estaban rotuladas así que no consideró necesario subir aquellas que decían cocina o baño, y en realidad no lo era, y francamente no se lo iba a exigir, no era tan cruel además a pesar de que era obvio que no le agradaba mucho la tarea no se veía cansado, definitivamente era un hombre fuerte y he de confesar que no me molestó verlo con la camisa arremangada, sudando y ligeramente despeinado, debía admitir que lucía muy sexy. - Listo!!- repusó dejando la última caja, y discretamente lo miré mientras se peinaba su desarreglada cabellera, es que de verdad ese pelo oscuro y esa barba le daban un aspecto sumamente varonil. - Deberíamos darnos una ducha!!- indicó Emma con un ligero toque burlesco y con una enorme sonrisa en la cara. - Probablemente yo ya la necesite!- respondió Owen. - No solo tú.......- Emma volteó a verme con mucha suspicacia, provocandome un ligero sonrojo, solo me limité a agachar la cabeza y continuar como si nada hubiera pasado. - Mantita!!!- Bailey gritó rompiendo el acalorado silencio cuando hizo el feliz descubrimiento- mantita!!!- abrazó su cobija favorita con una enorme sonrisa. Y ese gesto en ella era algo que Owen disfrutaba pues la felicidad de Bailey irremediablemente ponía una sonrisa en su rostro, entonces de nuevo surgía la duda de cómo es que mi niña terminó en la orilla de las vías del tren a kilómetros de aquí?, esa seguía siendo la gran interrogante. - Mira Emma.....es mi favoritita!!- a su tía evidentemente si la quería, pues siempre trataba de involucrarla en todo, caso contrario de Owen. - Ohhh.....es hermosa, me la regalas? - No!! - Si..... ándale.....si.....si- y así comenzaron a jugar y corretearse, Emma iba detras de Bailey haciéndole cosquillas provocando unas enormes carcajadas en ella. Sus risas eran algo encantador porque expresaban su obvia alegría pero el ambiente no era totalmente feliz, pues la tristeza en Owen al ser reducido a un simple espectador era palpable, el semblante del hombre era un testimonio de su desilusión, y a pesar de que disfrutaba verla, el deseo de formar parte o ser el causante de eso era innegable. - Bailey.....dile a papá que te ayude!!!!- le grité debido a la desesperación que comenzó a aparecer en su rostro cuando fue acorralada por su tía. Owen volteó a verme pues ya se había alejado de la escena con pesar y permanecia solo en el marco de la puerta, afortunadamente Bailey no se negó y corrió rápidamente hacia su padre, aventandose contra él para que la cargara, al menos ya era consciente quien era su papá y eso era un gran avance. - Ella me quiere robar!!!- le dijó a su papá en cuanto este la levantó. - No la dejaremos......vamos a guardarla en tu cuarto!!- repusó él con cierto temor a ser rechazado. - Si.....rapidapido!!!- respondió Bailey desesperada. Ambos se fueron corriendo y Emma decidió no perseguirlos, ella también quería que su hermano pudiera disfrutar de su hija. - Tu presencia será una bendición en esta casa- comentó Emma en cuanto los gritos de Bailey se perdieron en la distancia- y dime.....tienes novio?!- cuestionó sumamente interesada en mi estado civil. - Qué?!- aún no me recuperaba de la vergüenza de ser descubierta mientras agasajaba mi vista con el aspecto de Owen. - Qué si tienes novio o pareja? - Yo?!- Emma asintió divertida por mi conducta- no....no....no. - Y hay alguien que te guste?!- preguntó con un particular brillo en los ojos, como si estuviera a punto de descifrar un gran misterio. - En realidad.....no, he pasado mucho tiempo enfocada en la medicina y con Bailey. - Entonces no hay nadie especial? o alguien con quien......no sé.....ya sabes....- repusó pícaramente y no era necesario averiguar más para comprender a que se refería. - Bueno......- dudé en responder pues si había alguien con quién solia satisfacer esa parte de mi vida pero no podía decírselo a una perfecta extraña. Para mi fortuna Monique llegó hasta la recámara buscando a Bailey, aparentemente era hora de su lección, pero cuando descubrió mi presencia, el semblante se le transformó de inmediato, estaba molesta e indignada además de preocupada, parecía que la cara se le caería a pedazos al verme ahí conviviendo con Emma y más que nada por lo que estaba haciendo. - Dis.....discul......disculpe señorita Emma, ten.....teng.....tengo que llevarme a la señorita Bailey- pidió la mujer con un extraño tono que aparentaba tranquilidad aunque en el fondo era evidente la presencia de su molestia. - Ella está con Owen en su recámara pero es domingo- aclaró. - Lo sé señorita pero.... pero.....- Monique parecía que perdió su aparentemente habitual temple, pues no dejaba de ver cada uno de mis movimientos- pero....mgh.... pero la señorita Bailey ha estado hablando muy mal y con muchos errores de pronunciación.....es importante no permitirselos y corregirla a tiempo- concluyó recuperando la compostura. - Si, pero es domingo......con un día que no corrija su pronunciación no pasará nada...... mañana podrá corregirla- respondió Emma tratando de poner punto final a esta conversación, ignorando a la mujer. - No estoy de acuerdo......creo que debo hablarlo con el señor- repuso con suma arrogancia. - Bien.......como desees, solo no olvides quien autoriza los bonos- refutó Emma con una sonrisa de burla en su rostro. Monique elevó la cabeza sutilmente ante la amenaza de Emma, la mujer sentía demasiado apoyo en Owen y al parecer eso la ponía por encima, al menos eso es lo que creo que sentía, su actitud desde que la conocí era de una persona muy confiada, ambas intercambiaron miradas y ninguna parecía querer darse por vencida, lo que me redujo a ser una asustada niña, pues a pesar de que Emma había sido muy amable, la actitud que tenía en este instante era igual a la que tenía Owen cuando estaba enojado. Afortunadamente Owen regresó sosteniendo a Bailey de la manita, mientras ella lo llevaba a toda prisa hacia mi. - Mami, ya escondí mantita..... él me ayudó!!!!...... tía ya no puede robarme!!!- explicó muy orgullosa. - Cómo me dijiste?!- preguntó Emma abalanzándose hacia ella con un rostro rebosado de emoción. - Tia!- repitió Bailey mirándola con mofa, como si Emma fuera un poco lenta. - Cariño!!!- su tía la abrazó con mucho afecto, se notaba la emoción indescriptible que la embargo hasta las lágrimas. Pero eso también definió un contraste nuevamente, Owen quería llorar, sin embargo, en su caso era de dolor y desilusión, el nudo en su garganta fue muy obvio y las lágrimas acumuladas en sus insatisfechos ojos acompañadas de su ceño contraído lo hicieron evidente. Sentí pena por él, a pesar de todo, era un hombre que solo quería poder disfrutar del amor de su hija, un amor que le fue arrebatado por dos años pero desgraciadamente su caso era más delicado, al final conocía suficiente a Bailey como para saber que en el fondo para ella, él era el responsable de nuestra separación y aún era muy pequeña para comprender todo lo que había vivido en su corta vida. Owen notó que yo lo había estado mirando fijamente y trató de disimular su dolor aunque conmigo no era necesario, podía entenderlo, ya que yo también había anhelado toda mi vida tener una familia así que le sonreí dulcemente tratando de reconfortarlo, lo cual correspondió, afortunadamente, con una dulce sonrisa. - Señor, es hora de la lección de la señorita- desde luego Monique tenía que hacerse notar, rompiendo este conmovedor momento. - Es dom.....domin....domingo- Owen también trataba de recomponerse, pero era inútil negar que su corazón estaba herido. - Lo sé señor, pero como ya le expliqué a la señorita Emma, la señorita Bailey ha estado hablando muy mal y con muchos errores de pronunciación.....es importante no permitirselos y corregirla a tiempo- le dió a Owen la misma respuesta palabra por palabra lo que me dejó en claro que para ella eran simples respuestas de manual demasiado bien aprendidas. - Owen es domingo!!- intervino Emma ante la duda del hombre- además..... quiero disfrutar este momento con Bailey, me acaba de decir tía!!!- definitivamente la joven estaba sumamente extasiada. Él miró fijamente el cuadro del cual no formaba parte, Emma había cargado a Bailey y no dejaba de besarla provocandole muchas cosquillas y risas, ambas estaban genuinamente felices, después dirigió su mirada hacia mí y yo negué con la cabeza discretamente, esperando que entendiera que si quería ganarse el afecto de su hija, presionarla no era el mejor camino. - Es domingo- indicó Owen- es su día libre..... mañana podrá continuar con sus lecciones. - Pero señor!!!- reclamó Monique indignada. - Por favor Monique, retirese.....es su día libre también, disfrutelo- sentenció Emma. La niñera volteó a ver a Owen como esperando que expresara una opinión diferente pero él solo centró su atención en su hija y hermana, considerando cómo podía formar parte de eso. Monique asintió con un gesto de desagrado y una mandíbula sumamente apretada y tensa, la mujer se estaba muriendo de coraje pero debía disimularlo, por lo que se apresuró a salir de la habitación. - Papi, es cool!!!- le susurro Emma a Bailey, y ella lo miró de reojo guardando su carita en el cuello de su tía. - Quero picta!!!- fue su respuesta, desde luego una que ninguno deseaba o pensaba escuchar. - Ya comiste muchas golosinas, ratoncita- tuve que intervenir rápidamente pues Owen estaba a punto de acceder a su petición, sin embargo, podria ser peligroso si Bailey notaba que podía obtener cuanto quisiera de su papá, tampoco iba a permitir que se convirtiera en una niña mimada y malcriada- te prepararé algo de comer, seguramente aquí habrá pollo. - No, mami.....picta!! - No jovencita, vamos a comer pollo!- repuse con firmeza y ella ya sabía que no existía ninguna posibilidad de negociación, así que solo encogió un hombro con fingida molestia. Bajamos a la cocina a preparar la cena después de casi acomodar mis cosas, Bailey, Emma y yo pareciamos funcionar muy bien juntas y nos acoplamos perfectamente pero Owen seguia siendo el intruso en todo esto, permanecia algo alejado del ajetreo que teníamos y cuando deseaba intervenir lo hacía de forma muy torpe, lo cual ya le estaba pesando más de la cuenta. - Solo dale tiempo- le dije por lo bajo cuando me acerque a él discretamente pues Bailey no me perdía de vista ni un segundo por el temor de volvernos a separar. - Cuánto?- preguntó triste, y no pude responder a esa pregunta ya que para ser honesta no sabía cuánto le tomaría a Bailey aceptarlo plenamente- ya veo.... mañana podrás regresar a tu empleo en el hospital- dijó cambiando el tema de la conversación al percatarse de que no le daría una respuesta satisfactoria- ya hablé con Noah. - Gracias....... - No tienes por qué agradecer.... solo espero que este sacrificio funcione- dijó sin intención, lo que comenzaba a ponerme en claro las condiciones de mi estadía. Él reaccionó a sus palabras y se puso algo tenso, evitando verme y continuar con la conversación, así que se fue donde estaban sentadas Bailey y Emma; de verdad quería creer que Owen había cambio de opinión respecto a mi participación en sus asuntos familiares pero eso era muy improbable y para ser franca esa posibilidad me asustaba, quizás necesitaría un plan b y creo que mi búsqueda de empleo no iba a detenerse, tenía que salir de esta casa lo antes posible. Después de eso me quedé algo ausente, lo que por supuesto ellos notaron rápidamente. - Cybill....., está todo en orden?- preguntó Emma, ella era la única interesada en saber que me ocurria ya que Owen al menos lo sospechaba pero no podía darse el lujo de perder lo poco que había ganado. - Si..... solo estoy un poco cansada- repuse fingiendo que nada me agobiaba. - Segura?- Emma no parecía convencida de mi respuesta. - Fue un día muy largo...... será mejor que vayamos a dormir- intervinó Owen para detener el interrogatorio de su hermana y que yo terminara confesando mi latente incomodidad. Emma no quedó del todo convencida y quería obtener una respuesta más precisa, pero para mi buena suerte Bailey comenzo a bostezar, su energía había disminuido considerablemente en la última hora y sus ojos ya expresaban su deseo de dormir. - Ven ratoncita, es hora de ir a la cama- cargué a Bailey para su ir a su habitación y prepararla para dormir. Todos subimos y nos dirigimos a las recámaras para descansar de este extraño, muy extraño día. - Buenas noches- Emma se despidió de Bailey con un beso y un abrazo- descansa Cybill....., y bienvenida nuevamente- de mi también se despidió de la misma forma antes de retirarse a su recámara. El único que nos acompañó a la habitación de Bailey fue Owen, y en cuanto entré a ese sitio la realidad volvió a golpearme de frente, mi niña tenía una enorme habitación para ella sola, con suficientes juguetes de todo tipo y con un closet repleto de fina ropa que yo jamás podría comprarle, e incluso su cama era estilo princesa con hermosas y finas cortinas y cobijas, Bailey era ya una Danworth, atrás había quedado el Smith. Mi ánimo, igual que la energía de Bailey, había descendido, incluso yo, ya pensaba en este momento que los lujos y comodidades de la familia pronto borrarian mi presencia y hasta el recuerdo de la memoria de mi niña. - Todo en orden?- preguntó Owen cuando notó el llanto que quería salir de mis ojos. - Si.....solo es el cansancio. - Mami, duerme comigo.....si?- preguntó Bailey mientras terminaba de ponerle su fina pijama de princesas. - Por supuesto, mi ratoncita. - Si.....mami.....si- gritó feliz de la vida. - Entonces quédate con tu papá un momento en lo que voy por mi pijama, de acuerdo?- Bailey asintió no muy convencida y aún le dirigía esa suspicaz mirada a Owen. Fuí a mi recámara que estaba del otro lado, alejada de las habitaciones familiares, por mi ropa de dormir y regresé para ver que Owen intentaba acostar a Bailey sin mucho éxito, la niña seguía peleando con el hombre y la desesperación era ya latente en la cara de él. - Princesa.....por favor!- pidió Owen. - No...... hasta venga mami!!!! - Bailey, Cybill ya está aquí.....la traje para ti, por favor déjame darte las buenas noches, si?- el anhelo en la voz de Owen por ser importante para su hija al igual que la frustración eran demasiado tangibles. - Todo en orden?- cuestioné cuando entre a la recámara. - Mami..... vamos a dormir ya. - Y quieres que te cante?- Bailey asintió sumamente feliz- bien...... vamos a enseñarle la canción a tu papi, te parece?- la niña lo miró de reojo, quizás aún no olvidaba como apenas anoche le gritó pero al menos intentaría cambiar esa situación en el poco tiempo que estuviera aqui. Así que me acosté abrazando a mi niña, la cubrí con las cobijas y comencé a cantarle. - Estrellita, ¿dónde estás?,Me pregunto qué serás. En el cielo y en el mar,un diamante de verdad. Estrellita, ¿dónde estás? Me pregunto qué serás- Owen me miró con mucha inquietud cuando comencé a cantarle, se veía sumamente descompuesto- hice algo mal?- cuestioné al ver su reacción. - No....no....no.....continua- dijó mientras se acercaba lentamente y se acostaba del otro lado de Bailey. - Cuando el sol se ha ido ya, cuando nada brilla más. Tú nos muestras tu brillar, brillas, brillas sin parar. Estrellita, ¿dónde estás? Me pregunto qué serás- ambos cantamos las últimas estrofas de la canción aunque claro él se equivocó un par de veces pero eso logró hacer reír a Bailey. Owen le dió un beso a su hija en la frente, para despedirse, ella ya se había quedado dormida y el hombre la observó con tanto amor que aunque yo nunca supe que era eso, no era difícil deducir que así veía un padre que amaba a su hija. Finalmente Owen se despidió de mí, y pensé que lo haría solo con un gesto de cabeza o algo así, pero ocurrió todo lo contrario, me dió un beso en la mejilla mientras tocaba ligeramente mi cintura, quería decirle algo pero parecía agotado de la enorme carga que estaba soportando y lo dejé salir sin decir más. Me quedé despierta un poco más, considerando el por qué había aceptado este confuso trato, a pesar de que Owen y Emma me aseguraron que podía confiar en el acuerdo que me propusieron, yo presentía cada vez más que era un gran error. - Perdón bebé..... perdón por no poder quedarme contigo, pero es mejor para ambas que yo me vaya lo más pronto posible. Afortunadamente ella ya no me escuchó y no se pondría triste antes de tiempo.
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