No quería insultar al papá de Thaddeus ni a Thaddeus ni mostrar debilidad frente a Friday. Tomé lo que sea que fuera y me quemó hasta el fondo. En cuestión de momentos, desapareció el mareo. Me senté. ¡Me sentía mucho mejor! — ¿Qué hay en eso, Alfa Timbre? —Pregunté. — ¿Quién diablos es ese? —Timbre retumbó. Thaddeus se rio a carcajadas. Huh. —Creo que se refiere a no llamarlo Alfa —dijo amablemente mi Friday. —Ohh —dije riendo—. ¡Gracias, Timbre! —Dije agradecido. Me dio una palmada en la espalda, que interpreté como “de nada”. —Así que el día, o mejor dicho, la cita, está salvada —dijo Timbre, riendo. Asentí y el antiguo alfa estaba fuera de sí, rodando de risa. No pude evitar reír. El padre de Thaddeus era tan alegre y por nada en realidad. Era un poco contagioso. —Vamos al cl

