9. Defendiendo la fortaleza

1582 Palabras
Yisak al regresar con su hermano le comenta sobre la invitación que tiene para ir a proteger el muro que destruyo en el hogar de los enanos. —claro, me toco ver los animales con los que les toca pelear y sería un buen entrenamiento. —muy bien, Han te va acompañar apóyense entre ustedes. —pues ya que si no hay de otra mientras no se cruce en mi camino. —Cuídalo bien porque quedo bajo mi cargo y no quiero tener problemas con Jah. —muy bien si no sobrevive no será mi culpa —Siro se burla regodeándose al saber que los gigantes no son buenos para las peleas, es como si fuera un niño a lado de un adulto. —vayamos por él a la prisión. Una vez que llegan a la celda, el gigante voltea a ver al ankara mayor y le pregunta con desdén —¿tú a que viniste? —al parecer tenemos una encomienda juntos, pero si no quieres acompañarme siempre te puedo asesinar y no tendré obligación de protegerte mientras cumplimos la encomienda —dice Siro en tono burlón lo que no le agrada mucho el tono en el que ha hablado a Han. Han desvía su vista. —haz lo que tú quieras ya me da igual que pase con mi vida —responde. Siro respira profundo. —no me gusta arrebatar la vida de alguien que ya está muerto por dentro, así no es divertido. —¿de que encomienda se trata? —pregunta Han con curiosidad. —tienes que reformarte y pagar el mucho o poco mal que provocaste, así que tendrás que proteger a los que antes intentaste dañar —una voz conocida se escucha en el fondo del pasillo. —¿no puedo creer esto, es obra tuya Jah? —Han se pone de pie, no puede creer que su líder le esté haciendo esto. —aun así, tienes que hacerlo Han.} Han aprieta los dientes, pero no le queda de otra, prometió una vez servir a su líder y primo. —está bien acompañare al ankariano. —prefiero que me llames por mi nombre o si no te arrancare la lengua desde la raíz —exclama Siro. —¿y cuál es tu nombre? —Siro, no lo olvides. —así te llamare, tú puedes decirme han y la voz es de mi primo Jah. —así que son familiares —suelta Siro, ahora comprende por que tanta clemencia a este gigante que considera algo débil de carácter. —yisak al parecer cargamos con una responsabilidad adicional aparte de liderar una r**a. —mi hermano se aburre en las juntas y no le importa quién es el líder, pero si es por obedecer a siro lo obedecen porque tienen miedo de que él se ponga a pelear. —¿apoco ustedes sienten miedo? —cuestiona Jah con mucha incredulidad. —aunque seamos una r**a guerrera le temen a mi hermano por cosas del pasado —confiesa Yisak. —no me gustaría ni por error enterarme de que es capaz tu hermano —se sincera el líder Jah. —a pesar que sea muy temperamental puede tomarse las cosas con calma para proteger a quien él quiere ósea te recomiendo no pelear con él por algo que en verdad quiera mucho, los sentimientos de los ankarianos son muy fuertes y muy raramente cambian tan radicalmente —explica Yisak. —lo que dices entre líneas es que te quiere demasiado que si por alguna razón te perdiera sufriríamos todos o liberaríamos un gran mal en el planeta. —así es, pero tampoco soy tan débil como parece solo que aprendí a ocultar todo mi potencial, ósea aquí entre tú y yo solo yo puedo rivalizar contra él en un mano a mano —al escuchar a Yisak, Jah abre los ojos de par en par quedando perplejo al imaginarse un combate entre los dos ankarianos. —gracias por el dato no me gustaría comprobarlo. —ya vayámonos de aquí, me estoy aburriendo —Siro sujeta las cadenas del gigante, las estira y rompe las cadenas. Los dos gigantes se miran a los ojos. —¿cómo es que puedes hacer eso sin esfuerzo? —pregunta Han pasmado. —La mente es más fuerte de lo que tú crees para poder hacer algo tienes que creer que puedes hacerlo. —así que también eres sabio —Han se mofa. —para mí la inteligencia no se me da demasiado para eso está mi hermano, yo soy más fuerza. —así pasa con mi primo yo soy más fuerza que mente —dice Han ya con más confianza. —no somos tan diferente después de todo —suelta Siro inesperadamente. —muy bien ustedes diríjanse a la fortaleza de los enanos —les dice Yisak. —ok muy bien, no quiero compartir contigo nuestras presas. —entonces encaminémonos a la fortaleza. Mientras van caminando, los domina un silencio algo incomodo a Han y a Siro entonces han intenta romper el hielo agradeciéndole a siro. —Siro quiero agradecer por lo que hiciste antes por mí, si no fuera por ti no podría conseguir el perdón de mi gente que murió por mí. —creo que al que debes agradecer es a mi hermano él fue el que confió en ti, yo aún tengo mis dudas. Han observa el muro completamente destruido y le pregunta a siro si ese fue el desastre que él hizo solo. —fue más el desastre que hicieron ellos que el que yo hice —dice Siro. —Pero fuiste tu indirectamente. —ajá, ya que no mate a nadie y no dañe nada me hubiera gustado poder desatar todo mi poder. —¿ósea no usaste toda tu fuerza? —Han nunca terminaba de asombrarse ante las sorpresas de los actos de Siro. —para nada me quede con ganas de una buena batalla. “no tendré que hacerlo enojar no vaya ser que quiera pelear conmigo porque para saciar esa sed de sangre que tiene no creo que termine bien esa pelea” piensa Han para sí. —mira esa parte es la que protegeremos. —¿ok solo será esta noche o cuantas noches? —dice Han mirando hacía el lugar que señala Siro. —no sé, pero debes tener cuidado aquí tienen una fauna un poco interesante desde aves gigantescas hasta mamíferos enormes. —yo me subiré a un árbol no quiero estar toda la noche en el suelo creo que si estas en el suelo eres presa fácil más aparte tu servirás de buena carnada viviente —Siro se mofa del gran tamaño que tiene Han. —bueno me sentare en el muro que se está desarmando. Empieza el atardecer y han se pone a observar el horizonte y reflexionar de su vida en eso se ve una gran nube de polvo que se acerca a gran velocidad y a duras penas empieza a observar que son una pareja de topos gigantes así que se pone en guardia para no dejar pasar a ningún topo por el muro destruido. Mientras ve que se van acercando le empieza a hablar en voz baja a siro —¿hey siro, estas despierto? … Siro no le contesta, —debe estar dormido, entonces yo defenderé solo la fortaleza de los enanos. Cada que pasan los minutos Han se pone a pensar cómo puede defender la fortaleza. Acercándose los topos a unos metros, Han ve que no puede ganar solo la pelea y corre para atacar a un solo topo “mientras derroto a un topo buscare la manera de alcanzar al otro de esa manera me podré deshacer de los dos” piensa. Hanempieza a atacar al topo, lo sujeta del cuello y busca dejarlo sin respiración mientras el topo buscando escaparse de él le da un rasguño en el abdomen a ver dónde está el otro topo, pero solo puede ver un bulto peludo tirado antes de entrar a la fortaleza. Se escucha una voz en la copa de un árbol —¿qué te pasa ya con un rasguño no podrás continuar la pelea? —grita Siro, Han voltea a verlo, él había pensado que estaba dormido. —no, esto no es nada —deja caer su gran cuerpo arriba del topo, pero el topo alcanza a darse la vuelta para caer con las patas en el piso en eso se escucha un zumbido algo extraño, se ve que el topo deja de moverse y la cabeza empieza a sangrar. —recomendación nunca dejes que los cuadrúpedos caigan con las patas hacia abajo porque por más fuerte o pesado que seas nunca podrás ganar una pelea así —la voz de Siro es en forma de regaño. Han asiente algo apenado por haber batallado para matar aquellos animales. —¿qué le disparaste? —yo no uso armas —le explica al mismo tiempo que baja del árbol mostrándole unas piedras en forma afilada que terminan en pico. Han frunce el ceño. —enserio crees que te creeré si me dices que mataste a los dos topos con simples rocas puntiagudas. —claro siempre debes de ver cómo hacer tus propias armas porque ellos aprendieron a atacar en grupo. —¿qué? —así es no dudo que vengan más, así que prepárate. En ese momento empieza a vibrar la tierra y se empiezan a formar uno bultos de tierra frente a ellos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR