Lyckus: Observo con fascinación el enojo en el mensaje de Keifer, ese maldito imbécil va a ignorar mi advertencia, y eso, acarreara la perdición de mi pequeña. Amo a esa pequeña criatura, me gusta cuando sonríe, cuando llora, cuando sufre, me gusta todo de ella, no hay nada que no adoré. Aunque debo admitir que hay una cosa que odio de ella, que está enamorada de ese grandísimo imbécil que no sabe valorarla, respiro profundo y sonrío tranquilizándome, puesto que sé que ella será mía, y cuando lo sea, me amará, solo a mí. Camino hacia mi oficina, abro la puerta y la encuentro sentada. - ¿Qué mierda haces aquí? –le pregunto a la pelinegra sentada en mi silla. - Deseaba verte –dice poniéndose de pie, camina hacia mí y me abraza–, hace mucho que no estamos juntos, mi cama se siente fría s

