El frio traspasa mis huesos, mi panza suena por el hambre que siento. El castañeo de los dientes de todos mis acompañantes mi informa que están de la misma manera. Siento mi corazon desfallecer de tristeza, mi tía tenia razón estoy viendo la maldad mas grande que puede existir en el hombre. Al menos 25 jaulas hay en el lugar, no puedo ver con claridad pero es lo que calcule cuando Erica abrió la puerta y me hizo entrar. — ¿ Bienes ayudarnos ? — La voz dulce de una pequeña me cierra el pecho. ¿ Como es posible que lastimen a estos pequeños ? Solo por un poco de placer. Sostengo sus manitos, están heladas. — —Hare lo posible pequeña. — Eso dijo la joven que vino hace mucho y nunca nos ayudo. — Dice la chica que esta en la jaula al lado de la mía. — — ¿ Como se llamaba la joven ? — C

