Narra Joanna Desde que llegamos a Chicago, Alonso y yo no hemos tenido tiempo para poder estar juntos, sólo son juntas o comidas en casas de posibles inversionistas potenciales. Y sé esto es muy importante para él. —Hola, guapa. Me llamo Robert. Y tú ¿Cómo te llamas? —El tipo es guapo, pero no le llega a mi amado. —Lo siento, soy casada. —Digo mientras le muestro mi anillo. Lo veo hacer una mueca. —Qué pena, quería invitarte a cenar y tal vez pasar una velada romántica. —Es insoportable. —Robert. —Llegó mi salvador. —Mendoza. —Parece que estos dos no se agradan en lo mas mínimo. —¿Qué pasó con Roxana? No me digas que estás casado con esta belleza. —¡Es un idiota! —Ella es mi nuera y también mi asistente. —Por un momento me habría gustado que dijera que, si soy su esposa, pero

