Narra Alonso No tuve más opción más que llamar a mi hijo y decirle que Joanna había tenido un accidente, eso fue hace más de una hora y nada. Se le nota cuanto la “quiere” es un infeliz, sé que está mal decir de tu propio hijo, sin embargo, en este caso lo amerita. —¿Familiares de la srita Medina? —Una enfermera sale de la habitación de mi bonita. —Soy su suegro. —Me abría gustado decir esposo, mas no lo soy. —La srita, ha despertado. Y no se preocupe, no fue grave el golpe. —Eso me alivia, me había sentido fatal si dijeran lo contrario. Entro y ella está mirando hacia el techo. —¿Joanna? —Le hablo y me mira, sus ojitos están tristes. Todo esto es mi culpa. —¿Qué haces aquí? —Su hermosa voz se escucha un poco ronca. —¿Quieres agua? —Ella niega y deja de mirarme. —Te hice una pr

