CAPITULO 2.

422 Palabras
Al llegar a la farmacia, le doy sus pastillas diarias a doña concepción y su paquete de medicinas semanales a James.  Nunca he sabido que hay en ese paquete de medicinas, desde que entré a trabajar en "Drogas Cooper's" siempre semanalmente viene James el chófer de no sé quién por ellas, la primera vez que pregunté, me cambiaron el tema y luego tuve una larga charla con el señor  Cooper, donde resumidamente me dijo: “solo entrega el paquete y no preguntes"   -          ¡Hola April!   -          Hola James Le entrego el paquete y él me sonríe amablemente, dejándome el caramelo de la semana en el mostrador. -          Te ves radiante hoy ¿Qué tal tu día?   -          James siempre que me ves dices que estoy radiante  - dije sonriendo -  y... ¿mi día? Bien hoy entré en la universidad, todo ha ido normal De repente suena su móvil habla como máximo 15 segundos, al colgar me mira y dijo -          El deber llama - coge el paquete - me alegra que al fin entraras en la universidad, nos vemos la otra semana April -  dijo mientras salía por la puerta.   -          Adiós - grité mientras me despedía con la mano. El resto de la tarde fue normalmente aburrida, como todos los días, me puse mis auriculares y me perdí en la música. Comencé a organizar los remedios, las pastillas y vitaminas mientras cantaba y bailaba animosamente. -          Pero que horrible cantas  - escuché una voz detrás mía, me detuve  y me puse pálida mientras a la vez giré para ver quién era, me sorprendí al ver a James riéndose a carcajadas de mí, me quité los auriculares y lo miré nerviosa, James nunca había venido 2 veces en 1 día.   -          ¿Qué haces aquí? – pregunté     -          Me has dado un medicamento mal, ¿le dices por favor a señor Cooper? -          Claro.   Llamé por teléfono al señor Cooper quien me pidió que le pasara a James, lo escuché hablar unos minutos y luego me devolvió el teléfono, el señor Cooper me dijo que le diera unas vitaminas ubicadas al lado izquierdo en la pared. Se las entregué, mientras él aún seguía riéndose de mí.   -          ¿Qué nunca habías visto a alguien bailar y cantar? - dije algo moleta   -          Claro que sí, pero no a ti -  y con esto salió de la farmacia aun riéndose.   Terminé de cerrar la farmacia y me encaminé al parqueadero por mi Petronila, Básicamente esta es mi rutina, universidad - apartamento,  apartamento - farmacia, farmacia - apartamento, desde que estoy viviendo en España. Al llegar al parqueadero entro en mi auto, para dirigirme a mi apartamento....
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