CAPITULO 7

915 Palabras
Toqué 2 veces la puerta y seguí sin esperar su respuesta. Él estaba de pie frente al gran ventanal y se giró para verme al notar mi presencia -           Hace unos minutos te retiraste de la oficina mientras cuadrábamos nuestros compromisos laborales sin que yo te diera la autorización  - dijo seriamente mirándome a los ojos.   -           Mis disculpas señor Orang, su esposa se encontraba presente y supuse que necesitaban un momento y decidí retirarme - dije con la misma expresión.   -           Primeramente no es mi esposa  - en cierto modo esa aclaración me alivió un poco - yo no tengo esposa   -           Bueno su novia - dije mientras me rascaba el lateral derecho de mi nariz con mi dedo índice   -           No es mi novia, yo no tengo novia -  ¿qué? Eso es imposible él es un dios griego y ¿no tiene novia? - y no soy gay - dijo como aclaración aun sin haberlo preguntado   [***] El resto del día terminamos de organizar su agenda del mes A las 8:00pm. Salí del trabajo, estaba realmente exhausta, subí a Petronila y me dirigí a mi casa, no sin antes comprar una serie de vestidos y zapatos para trabajar. Llegué a mi apartamento lleno de cajas y sin dar más vueltas me tiré a mi cama y me quedé totalmente dormida. Mañana entraba a trabajar a las 9:00am. [***] 7:00am. Suena la alarma y me levanto sin perecear, talvez el día de hoy sea mejor. Salgo de la cama y me dirijo al armario, hoy toca vestido de color n***o y zapatos plateados. Tiendo el vestido sobre la cama y me encamino a la ducha. Al salir me envuelvo el cabello en una toalla y con otra me seco el cuerpo lo usual   Dudé un poco en si me alisaba o no el cabello sin embargo lo alise, al mirar mi reloj eran las 8:10am. Entré en la cocina por alguna fruta para desayunar la verdad no tenía hambre a las 8:30am. Estaba conduciendo mi Petronila al trabajo Hoy hace demasiado sol, por ende hacía más calor de lo habitual, decidí hacerme una coleta alta. Entré en la empresa, saludé a María y entré en el ascensor chequeé mi look, me sentía bien con lo que llevaba puesto, parecía una ejecutiva importante, se abrieron las puertas y la morena me comunica que el señor Orang no había llegado, asentí y llegué directo a mi oficina. Estaba aburrida, saqué mi móvil y llamé a Eimy -           No quiero hablar contigo, tú me tienes muy enojada - dijo Eimy   -           pero ya te expliqué porque me fui sin despedirme de ti - le dije     -           No es una excusa válida, April te iba a visitar y  hasta llevé pizza a tu apartamento y el portero me dijo que te mudaste a Madrid ¿es que no me consideras tu amiga?   -          Lo siento Eimy no volverá a pasar 15 minutos hablé con Eimy hasta que por fin me perdonó. Suenan 2 golpes en mi puerta -           Eimy tengo que trabajar, Te Quiero adiós - y colgué   -           Adelante Era valentina con unos papeles en sus manos. -           Hola April - saludó con 2 besos en la mejilla - estos papeles son muy importantes para el señor Orang, por favor llévalos a su oficina y ponlos ordenadamente en su escritorio - me entregó los papeles - El aún no ha llegado así que hazlo rápido.   -           Ok, gracias Valentina - me sonrió y salió de mi oficina. Entré en la oficina del señor Orang y caminé hacia su escritorio, puse delicadamente las hojas, me di la vuelta e intenté salir del lugar. El gran ventanal estaba semi-abierto, fue por donde entró un fuerte viento haciendo volar los papeles por toda la oficina, me quité los zapatos y corrí para poder coger la mayoría de los papeles que volaban, bajo el escritorio habían unas cuantas hojas así que me arrodillé y flexione mi cuerpo hacia delante haciendo que mi trasero se eleve.   -          Daría lo que fuera por cada vez que llegara a trabajar encontrarte en esa posición - oí una voz a mis espaldas, traté de levantarme lo más rápido que pude, pero lo único que logre conseguir es golpear mi cabeza con el escritorio. El señor Orang se acercó y me ayudó a levantarme.   -           Yo... Lo siento - estaba totalmente avergonzada - ¿cuánto tiempo lleva viéndome?   -           He estado en la puerta desde que comenzaste a correr tras las hojas - dijo divertido.   Le lancé una mirada de pocos amigos y me separé de él, llevaba ahí todo ese tiempo y ¿no me ayudó? Solo se quedó viéndome hacer el ridículo -           Bien estos son sus papeles - se los entregue bruscamente - permiso - me dirigía a la puerta   -           ¿por qué no está mi vaso de té aquí? - dijo señalando su escritorio   -           Ya se lo traigo -  dije sin mirarlo y salí de la oficina, ¿por qué era tan arrogante? ¿no puede decir por favor? Llegué a la cafetería  de la empresa y le preparé el té, de paso me hice uno a mí. Me tomé mi té lo más rápido que pude y subí nuevamente a la oficina.   -           Te has tardado mucho con un simple té - dijo sin mirarme, sus ojos estaban concentrados en aquellos papeles que le entregué hace unos minutos   -           ¿Qué no puede decir gracias y ya? - dije enojada, él alzo su vista hacia mí.   -           No, ¿cómo agradezco algo mal hecho? – este hijo de su…   -           pues la próxima vez hágalo usted, a ver si en menos de 5 minutos lo puede hacer - dije sin más y salí de aquel lugar
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