Al llegar a la empresa, subo al ascensor con Valentina. Salimos y ella va hacia su oficina y yo hacia la mía.
Tenía que avisarle al señor Orang que ya había llegado. Entré a mi oficina y me retoqué el maquillaje arregle un poco mi lacio cabello y salí hacia donde el señor Orang
Toqué 2 veces la puerta y entré. Ahí estaba el sentado tras su escritorio muy concentrado, entonces lo quedé observando por un momento, ese cabello rubio semi-rizado, esos labios perfectamente definidos no tan carnosos - que no daría por besarlos - su nariz refinada no tan grande, sus largos y hermosos dedos, hoy llevaba puesto ese maravilloso traje n***o que le remarcaba mucho sus músculos con esa maravillosa corbata roja, era realmente sexy, de repente me miró fijamente haciéndome sonrojar.
- Señor Orang, le quería informar que mi almuerzo finalizó y quería saber si necesitaba algo - el me miró con expresión sombría ¿porque me miraba tanto? O mejor aún ¿por qué me miraba así?
- Si, ven acércate - dijo sin dejar de mirarme, me acerqué al escritorio - gírate - lo miré confundida - solo hazlo - giré sobre mis talones y sentí como él se levantaba de su silla y se hizo atrás mía, luego sus manos empezaron a tocarme el cabello - ¿cómo logras que te quede tan lacio y tan suave? Pareciera que nunca hubo un solo rizo en el - acercó su rostro a mi cuello, sus manos tocaban mi espalda y poco a poco me iba rodeando la cintura - y huele muy bien - me hizo girar para quedar ambos de frente y el con sus preciosas manos en mi cintura, subió una de sus manos tocándome la mejilla, sentía como su respiración se entrecortaba mientras la mía se aceleraba, poco a poco nos íbamos acercando quedando a unos centímetros de besarnos, y la puerta se abrió rompiendo ese maravilloso momento, no lo dudé 2 veces y me separé de él rápidamente. Entró la pelinegra y lo saludó con 2 besos en la mejilla, yo me aparté un poco más.
- ¡Hola bombón! - dijo la pelinegra - me dejaste esperando tu llamada así que decidí venir a verte
El la miró seriamente y noté algo de enojo en su mirada - ¿por qué no tocas antes de entrar? ¿Quién te dio el permiso de subir? - dijo subiendo poco a poco la voz, estas peleas de novios no son lo mío tenía que salir de aquí
- permiso - dije mientras me dirigía a la puerta
- ¡NO! Espera - dijo el señor Orang, la pelinegra me miró con el ceño fruncido
- y... ¿quién es esta? - ¿esta? La Barbie a la fuerza se refirió a mí como ¿esta? Pare y me giré para responderle, pero el señor Orang se me adelantó
- Esta... - dijo señalándome - esta es mi novia y asistente personal, respétala y retírate de mi oficina, no quiero que vuelvas por acá - ¿novia? él había dicho que yo era su ¿novia? De seguro lo dijo para que la Barbie a la fuerza lo dejara en paz
La pelinegra rió a carcajadas - ¿novia? No logré serlo yo con todo esto... - dijo pasándose sus manos por sus senos y su trasero - ahora menos esta.
- Lo que pasa es que yo soy natural, no un plástico con ropa - dije yo indignada y noté como el señor Orang trataba de disimular su risa
- Losneth ¿no le dirás nada? Pero ¿esta que se cree?
- Su novia - dije yo aún más enojada - te daré un concejo, no salgas mucho al sol que el plástico se derrite - y sin más salí de la oficina y entré en la mía, comencé a recoger mis cosas para irme a casa