Abrí poco a poco mis ojos, vaya... ¿cuánto dormí? Me siento totalmente descansada, seguía adormilada, me estiré en la cama y me senté con las manos en mi rostro, entonces abrí lentamente mis ojos y había alguien frente a mí. - ¡Maldición! — me sobresalté y le tiré una almohada, al fijarme bien quien era vi a Losneth — ¡Diablos! Pero ¿qué haces ahí? Casi me matas de un susto — dije poniendo la mano derecha en mí pecho. - ¿sabes que se puede hablar contigo aún dormida? — tenía la almohada en su mano, lo miré extrañada. - Y... Si te explicas mejor. - pues... Uno te pregunta algo y tu respondes ¿lo sabías? — tiene una mirada sombría. - No, no lo sabía — no lo puedo creer ¿hablo dormida? — ¿desde cuándo estas ahí? -

