Mientras nos dirigimos a mi cuarto, me empecé a sentir mal, caí arrodillada al piso mientras me agarraba mi barriga con las manos, Niall me vio y se acercó —¿Qué pasa? ¿Estás bien? –me preguntó y negué —Me duele –le dije y empecé a vomitar todo lo que había comido en la casa de Zayn y algo espeso como si fuera sangre de un color rojo metálico, estaba empezando a marearme y todo me daba vuelta —¡Mierda Galia! No has bebido sangre, ¿No? –negué y miró su reloj —Aún tenemos tiempo, ¿Puedes pararte? –volví a negar —Te voy a tener que cargar, tienes que beber sangre sino te vas a enfermar y créeme que no es bonito –asentí como pude Sentí como Niall me cargaba como a una bebé en brazos, mis brazos reposaban en su cuello, mientras corría hacia el bosque, me sentía mareada, demasiado para ser

