117. DÉJAME SANAR TU CORAZÓN -Un cálido caos Sonya Voy llegando al hospital y, al estacionarme, lo primero que veo es a Travis, recargado en su auto, justo al lado del lugar donde suelo dejar el mío. Suspiro profundamente y me quedo en el auto unos minutos, intentando calmarme. No estoy de buen humor y sé que su presencia no ayudará. Espero no ser grosera, pero no prometo nada. Parece que hubiera pasado un siglo desde que fuimos esposos. Incluso se siente como si hubiera sido en otra vida. Al bajar, él se dirige hacia mí de inmediato. En sus manos lleva una pequeña caja que reconozco al instante. —Buenas tardes, Sonya. Compré las galletas que solíamos comer, ¿te acuerdas? ¿Aún te gustan? —Estira la mano ofreciéndolas, pero no las tomo. Baja su mirada con pesar al ver que ignoro su r

