103. DÉJAME SANAR TU CORAZÓN- Al cubo de basura Sonya Llego a casa y me recibe el eco de la soledad. El silencio parece más pesado esta noche. Camino directamente hacia la nevera, buscando algo rápido para cenar. Encuentro una vianda que había dejado preparada para Travis ayer. Sonrío de medio lado al verla intacta. Parece que ya tampoco cena en casa. Coloco la comida en el microondas y me siento en una de las sillas de la barra desayunadora, observando cómo el plato gira lentamente. «¿Ya no amas a tu esposo?» es la pregunta que resuena en mi cabeza desde la tarde, pero ahora una más se une a ella: «¿Travis ya no me ama?» No me imagino una vida sin él. Han sido tantos años juntos, compartiendo sueños, construyendo ilusiones, viviendo momentos que creí irrompibles. Sin embargo, algo se

