114. Tenía sed

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114. DÉJAME SANAR TU CORAZÓN- Tenía sed Sonya No puedo creer que, a pesar del tiempo que ha pasado desde la última vez que nos vimos, la tensión entre nosotros siga intacta. Es como si los años no hubieran erosionado esa energía que siempre ha flotado en el aire cuando estamos juntos. Lo escucho relatar su historia de amor, cargada de melancolía, y él presta atención genuina a la mía cuando la comparto. Es un intercambio honesto y liberador, algo que ambos necesitábamos. Cuando Camille y Erick se retiran, le ofrezco algo más fuerte de beber. Acepta sin dudar, y voy por una de las botellas que Travis guardaba para ocasiones especiales. Este momento bien merece esa categoría. Abro la botella, sirvo las copas y sonrío para mis adentros. «Querido exesposo, nadie sabe para quién trabaja» —E

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