60. Pedir cuentas Horatio El viaje es largo, y mi salud no es nada buena, pero quiero ir personalmente a que Carlo me aclare en mi cara todo lo que pasó con Camille. Ellos tenían órdenes precisas de que debían adoptarla y tratarla como lo que era, una verdadera Moore. Bernard no me echa en cara mi desapego, pues él mismo se siente culpable. Lo envié para conocerla y me dijera si estaba bien, y la niña le aseguró que era feliz. Pensé que con la cuenta de ahorros que le proporcioné desde pequeña, podría satisfacer sus necesidades y ser tratada como lo que en verdad era, sangre de mi sangre y mi verdadera nieta. Sin embargo, algo en la actitud de Carlo siempre me dejó una sensación de duda. Era sutil, casi imperceptible, pero no podía ignorar esa frialdad en su voz cuando hablábamo

