90. Tres días Sanpier Suena mi teléfono personal y veo el nombre de Khloe. Ella no es para nada una empleada doméstica, sino que es una hábil guardaespaldas, educada bajo el régimen de la Mossad en Israel. A pesar de que tiene tiempo trabajando para mí, el hecho de ser mujer me facilita que esté al lado de mi hija. Estoy segura de que Khloe la cuidará con su vida. —¿Hola? —Le pregunto y de manera escueta me cuenta sobre su recibimiento. —La mujer que debo vigilar creo que sospecha algo. Ahora que sabe que está a mi cargo, la enviaré fuera y comenzaré a buscar evidencia en su habitación. O tal vez podamos hacerlo a la mala y obligarla a hablar. Conozco sus métodos y no creo que sea el momento de utilizarlos. —No, vamos a esperar. Si llegan a darse cuenta, pondremos sobre avis

