88. ¿Confías en mí? Camille Salgo de la habitación y voy a la planta baja. Allí encuentro a Georgia, de espaldas, hablando por teléfono en un tono bajo y casi inaudible. —No, no puedo hacer eso, señora. ¡Me voy a meter en un lío! —dice, pero antes de que pudiera continuar, se gira bruscamente y al verme, sus ojos se abren de par en par al darse cuenta de que estaba ahí. —Le pido que no me vuelva a llamar. Ya le dije que no puedo ir. Adiós. —Cuelga de manera abrupta y guarda el teléfono rápidamente. —¿Algún problema? —pregunto con un tono ligeramente curioso, observando su reacción nerviosa. Georgia sonríe, pero la tensión era palpable en su rostro. —No, ninguno —respondió rápidamente, negando con la cabeza, como si quisiera quitarme cualquier sospecha—. Es una mujer de mi pueblo,

