84. Acabar con el mal Horatio Bernard regresa y me trae información. —Señor, hice la cita y va a recibirlo. —Lo miro y suelto un suspiro. No es que quiera verlo, pero es necesario. —Bien, vamos. —Me pongo de pie apoyándome en mi bastón. Bernard deja que me adelante y me sigue de cerca. Al llegar a la sala me encuentro con la insufrible Margaret. Su presencia siempre logra crisparme. —¿Sabine no regresó? —le pregunto, observando cómo sus ojos se llenan de nerviosismo. —Aún no, papá, pero no debe tardar. —Solo asiento, sin darle explicaciones, y continúa mi camino. —¿Va a salir? —pregunta alzando la voz. Me detengo por un instante, pero no volteo a verla. —Sí, voy a acompañar a Bernard en algunas diligencias. Regresamos más tarde. —Sin agregar más, sigo mi camino. Bernard me ay

