82. Confesiones y enfrentamiento Camille Me siento al lado de Erick en la cama, con el pequeño Matt en mis brazos. Erick lo llamó para que fuera junto a él, pero el niño no quiso. Este es un momento sublime para mí. A pesar de que sé que no es mi hijo, algo dentro de mí me hace amarlo de corazón. —Él debió ser nuestro hijo —dice Erick, bajando la mirada. Su voz está cargada de una tristeza profunda. Sé que ha llegado el momento de volver al pasado y hablar todo lo que nunca dijimos. —Llamaré a Georgia para que lo lleve a comer algo. Desde que llegamos del hospital, no ha comido nada más que un biberón. —Miro a Erick con los ojos muy abiertos. ¿Biberón? Pero si Matt ya es un niño grande. —Erick, él ya no debería tomar biberón... Su salud podría verse afectada si solo se alimenta de eso.

