Una tregua silenciosa

1422 Palabras
Emily Una semana después ... Comienzo a despertar cuando siento como unas pequeñas manitas tocan mi cara. Abro los ojos cuando Jack se sienta sobre mi rostro. — ¡Jack! — rio mientras intento quitarlo de encima de mi — eso no se hace bebé —comienzo a jugar con mi bebé cuando de pronto escucho como Karisa hace un alboroto en toda la casa, y es cuando recuerdo que hoy es el viaje universitario de mi hermana, así que me levanto de la cama, me coloco unas sandalias y bajo a la sala junto con Jack. — ¿a qué hora sale tu vuelo? — pregunto al verla un poco desesperada haciendo su maleta — a medio día — ¿y por qué estás apresurada? apenas son las seis de la mañana — Pero tenemos que estar ahí tres horas antes — te dije que hicieras la maleta desde ayer — no me regañes, mejor ayudame — coloco a Jack sobre su tapete de juegos y comienzo a ayudar a mi desorganizada hermana. Estoy muy contenta pues gracias a mi nuevo puesto es que pudimos pagar el viaje escolar de Karisa ... solo espero que esto dure mucho más. Mis días de vacaciones han transcurrido con mucha calma, he decidido dejar de pensar en el incidente de la cena navideña ya que cada vez que lo hago, un ligero dolor de cabeza aparece, prefiero enfocarme en pasar el tiempo con Jack y Karisa y ya al volver al despacho, ver qué pasa, como es que lograré manejar está situación, eso si es que aún tengo mi trabajo. Cuando terminamos de empacar, juntas preparamos un desayuno ligero antes de salir rumbo al aeropuerto. Cuando llegamos a la terminal, Karisa está más que emocionada, es su primer viaje universitario y también la primera vez que viaja a otro país... me encanta ver su sonrisa y su emoción. Estos son los detalles que llenan mi vida de felicidad, ver la alegría de mi hermana, es el mejor pago que puedo tener por todo mi esfuerzo. Karisa comienza a encontrarse con algunos compañeros del curso, los saluda contenta y va por todos lados presentándonos a Jack y a mi. Su emoción aumenta cuando a lo lejos visualiza a Penélope, ambas corren y brincan emocionadas, y cuando están un frente a la otra, se abrazan y festejan. Junto con Penélope llega un hombre alto, como de unos 50 años aproximadamente, aunque aún con la edad, es un hombre muy atractivo. —mira papá, ella es Emily, la hermana de Karisa — mucho gusto Emily, soy Emmanuel Villalobos —dice su nombre mientras estrecha mi mano ... ¿ Villalobos?. Me quedo pensando por un momento ¿qué Octavio y Penélope no son hermanos. Me quedo pensando por un instante antes de corresponder el saludo — ¡mucho gusto! —respondo junto con un apretón de manos. Karisa promete mantenerse en contacto diariamente, aunque la entenderé si es que no lo hace, viajara a un lugar nuevo, y con el itinerario que ha armado junto a Penélope, dudo que les quede tiempo para estar pensado en mi. Admito que me siento muy nerviosa, quizá hasta más que ella, es también la primera vez que estaremos lejos la una de la otra, y también esa sensación de preocupación constante ¿ ustedes no lo han sentido con sus hijos? aunque Karisa es mi hermana, pero bueno, aún así no puedo evitar preocuparme por ella. Cuando las chicas se marchan al fin, el señor Emmanuel se despide con cortesía, mientras que yo me quedo ahí parada y de pronto, todas esas preguntas regresan a mi cabeza ... ¿ Penélope y Octavio no son hermanos?, ¿medios hermanos?, ¿son primos? ¿solo son conocidos?, ¿por qué no tienen el mismo apellido?. Me molesta el hecho de que Octavio esté rondando por mi cabeza, de sentir curiosidad por un aspecto de su vida, pero más me molesta tener que quedarme con esta duda. No puedo preguntar a mi hermana y mucho menos a Penélope, van a pensar que estoy loca ¿por qué me interesaría por un hombre como él? que solo ha traído problemas a mi vida, ¿acaso estoy loca o solo soy tonta?. Al llegar a casa lo primero que hago es darle algo de comer a Jack y después junto con él, voy hasta mi habitación y juntos tomamos una merecida siesta, ya que la tía Karisa nos despertó muy temprano el día de hoy. ********* Octavio Es día lunes, y después de un par de días libres, volvemos a la oficina. Hoy he decidido llegar un poco más temprano a la oficina, mi abuelo ha decidió devolverme mis deberes en el despacho así que eso significa que tendré que trabajar junto con ella. Miro mi rostro en el espejo retrovisor, el golpe ahora es casi imperceptible y el dolor ha desaparecido. Salgo del auto y con pasos largos camino hasta los ascensores. Me siento algo impaciente, ¿qué reacción tendremos al vernos? ¿aún me seguirá detestando? ¿ podremos si quieres mirarnos a los ojos?. Las puertas del ascensor se abren, acomodo ligeramente mi corbata antes de dar un paso fuera de la caja de metal. Voy caminando por el largo pasillo, aún es temprano, es probable que ni siquiera haya llegado aún. Todos mis pensamientos se aclaran cuando entro al despacho y veo a Emily saliendo de su nueva oficina, y aunque dudé por un momento, no pude evitar mirarla a los ojos. ***** Emily Salgo de mi oficina y mi corazón comienza a latir con fuerza cuando me encuentro de frente con Octavio ... no puedo evitar inspeccionar por unos instantes su rostro, y es ahí cuando lo veo, un ligero moretón de lado derecho de su labio, me siento tan avergonzada. — Buenos días — saluda, mientras asiente ligeramente, un gesto casi imperceptible, pero que martilla con fuerza en mi corazón. — Buenos días señor — digo con un tono tímido, mientras lo veo alejarse, dejando un rastro del aroma de su perfume que se impregna en mis fosas nasales. Está claro que en este día, nadie será despedido. Aunque no hubo muchas palabras, una tregua se ha pactado entre ambos. Por los menos hoy he logrado conservar mi trabajo, aunque mi tranquilidad se ha evaporado por completo. ****** Octavio Son casi las dos de la tarde cuando mi abuelo nos convoca a una reunión. La sala de juntas se siente más pequeña de lo habitual. Mi abuelo preside la mesa, pero mi atención está anclada en la figura de Emily, sentada justo frente a mí. Ella mantiene la vista fija en su tableta, repasando las proyecciones financieras del trimestre, pero noto cómo sus dedos tiemblan levemente al pasar las páginas. No puedo evitarlo. Mis ojos recorren su rostro con una libertad que no me permitiría en otro momento. Analizo la curva de su nariz, la forma en que muerde su labio inferior cuando está concentrada y cómo un pequeño mechón de cabello cae sobre su frente. Es fascinante y desesperante a la vez. El golpe en mi boca ya no duele, pero la marca invisible que ella dejó en mi orgullo sigue ahí, palpitando cada vez que nuestras miradas chocan por accidente ***** Emily Siento el peso de su mirada sobre mí como si fuera fuego. Intento concentrarme en los números, en el Presupuesto de Operación que debo presentar, pero mi mente me traiciona. Cada vez que levanto la vista, me topo con esos ojos oscuros que parecen estar leyéndome el alma. Me muero de vergüenza. El moretón en su labio, aunque ya casi ha desaparecido, brilla ante mis ojos como una acusación constante. ¿En qué estaba pensando? Él es mi jefe, el nieto del hombre que me dio esta oportunidad, y yo le marqué el rostro en un arranque de furia. El arrepentimiento me quema la garganta; me gustaría pedirle perdón, decirle que no soy esa persona violenta, pero la tregua silenciosa que pactamos en el pasillo me impide hablar. — ¿Alguna observación, Octavio? —pregunta El señor André , sacándonos a ambos del trance. Octavio parpadea, rompiendo el contacto visual conmigo por primera vez en diez minutos. — Ninguna — responde él con voz ronca, aunque sus ojos vuelven a mí un segundo después — El trabajo de la señorita Emily es impecable. Ese reconocimiento me toma por sorpresa. No hay sarcasmo, no hay odio. Solo una observación seca que me hace sentir más expuesta que cualquier reclamo.
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