Las luces de la fachada del bar le dan la bienvenida de nuevo como aquella noche, traspasa la puerta con la esperanza viva de volver a ver a su princesa, la que lo embrujó con su encanto y fragilidad, pero no podía confiarse en sus ojos tristes vio la fuerza que tenía por dentro. Llega a la misma butaca junto a la barra, mira a cada una de las personas que están ahí, aguardando que en cualquier momento ella pudiera aparecer como aquella noche. Los segundos se convierten en minutos, después en horas y para su desgracia nunca apareció su princesa, la que no había podido olvidar durante esos cinco años, todos a los que les llegó a contar su historia le dijeron que estaba loco, una persona no podía enamorarse de otra con solo verla una noche, pero lo peor era que le guardaba fidelidad sin sa

